El arte de educar

8 noviembre, 2013

La firmeza necesaria en el educador

Filed under: Pautas educativas de Andrés Manjón — Etiquetas: — albayalde @ 11:58 am

Se refiere Andrés Manjón a la firmeza que ha de ejercitar el maestro al encargarse de un grupo de alumnos a los que no conoce. Parte del supuesto del buen hacer y de los conocimientos del maestro, pero también de las tendencias que emergen en los alumnos para investigar quién es su maestro y establecer unas posiciones adecuadas para ellos enfocadas a la defensa o, incluso al ataque. Escribe Andrés Manjón:

“El maestro necesita la virtud de la firmeza al principio, pues al presentarse por primera vez en clase, los alumnos le han de estudiar, sondear, tantear para ver de qué pie cojea, y por aquel flaco probarle y sobreponerse. Sea, pues, firme, sereno y precavido para triunfar en tales astucias y ensayos de rebelión”.

Puede dar la impresión de ser D. Andrés un hombre apacible y amable por aquella idea de pretender educar mediante el juego, pero no por ello es ingenuo: conoce bien el miedo del profesor que se enfrenta a un grupo de alumnos a los que no conoce y también conoce las estrategias –no mal intencionadas por lo general- de ese grupo de alumnos que no quiere ser dominado por un experto mayor.

Pero el maestro, profesor o educador, no necesita imponerse de alguna forma, sino mostrar las reglas del juego para lo que les reúne a todos: “Necesita firmeza después, para continuar, sostener y hacer cumplir todo lo dispuesto y ordenado, ya para la disciplina, ya para el estudio de los discípulos”. La firmeza es para tres fines: continuar, sostener y hacer cumplir.
Firmeza para continuar, porque los objetivos educativos se han de llevar a cabo; de nada serviría reunir a unos alumnos para no conseguir lo que se pretende conforme a sus edades o pautas educativas adecuadamente establecidas. Ese continuar requiere un ritmo diario que estará programado por el maestro, de forma cuadriculada y detallada en un documento escrito, aunque flexible y natural en el modo de actuar.

Firmeza para sostener, porque los alumnos necesitan ser llevados continuamente, animados en una ilusión llena de alegre anhelo por descubrir esas metas educativas de conocimientos o de actitudes en busca de su bien personal y del bien del marco social que le rodea. Los alumnos no progresarán sin el ánimo, sin el sostenimiento de la voluntad que ha de lograr esfuerzos por el saber y por la buena conducta.

Firmeza para hacer cumplir, porque no se educa mostrando una idea sino llevándola a la práctica; es conocida la expresión “la letra con sangre entra”, que no se refiere a nada hiriente ni coercitivo, sino a lograr una meta a través del esfuerzo que hay que empeñar para lograrla. Así, el alumno no aprenderá la ciencia ni la correcta manera de comportarse si no realiza actos que le cuesten; para eso está el maestro que “hace cumplir”, mejor con entusiasmo que con severidad.

Esta firmeza lleva incorporadas algunas actitudes en el educador. La firmeza es constancia o, en un grado más alto, perseverancia. La constancia parece que se aplica a una repetición desagradable y la perseverancia habla más de un empeño amoroso, que es lo que debe distinguir al maestro; el maestro ha de hacer todo amablemente, con gran respeto y con una entrega total y perenne a la persona que se educa.

(cfr. Manjón, Andrés. El Maestro mirando hacia dentro. Imprenta de las Escuelas del Ave María. Granada 1996, página 107)

5 julio, 2013

Michael Nyman y Bach en Granada (Festival Internacional de Música y Danza 2013)

Filed under: Música — Etiquetas: , , — albayalde @ 6:26 pm

Salvador Sánchez Muñoz

(Artículo publicado en la revista "Festival 2013", COPE nº 16, Granada, junio de 2013)

Es ya actual el nuevo encuentro de Granada con el tradicional Festival Internacional de Música y Danza que nos hace gozar de buena música y nos ofrece la oportunidad de familiarizarnos con compositores y artistas más desconocidos. Nuestra tierra, llena de motivos artísticos sensibles, es capaz de valorar las distintas muestras musicales que aquí se dan cita anual.

El Patio de los Arrayanes acogerá en la noche del 24 de junio a Michael Nyman, conocido compositor  de la banda musical de la película El piano, aunque no suficientemente admirado por el amplio espectro musical al que ha dedicado su vida. Se nos ha anunciado en la programación del Centro Nacional de Difusión Musical, en coproducción con el Festival, que nos va a ofrecer un recital que es “un diálogo directo y sin intermediarios con Bach”, algo así como “un amistoso ajuste de cuentas y un acercamiento al gran Johann Sebastian Bach”, ¿qué hay detrás de esa advertencia?

Revista "Festival 2013", COPE, nº 16, Granada junio 2013   Artículo de Salvador Sánchez Muñoz, pag 1   IMAG0156   Artículko de Salvador Sánchez Muñoz, pag 3

Michael Nyman (Stratford, Londres, 1944) es un experto músico que se destaca en las vertientes de la crítica musical, la composición y la musicología, aunque también experimenta el arte plástico fotográfico e instalaciones. A Nyman le interesa todo el arte y de todo tiempo, aunque no es inactivo, él investiga la música, habla con compositores actuales y colabora con todos, estudia las partituras del pasado e innova añadiendo a la música tradicional nuevos tiempos, lentas transformaciones, nuevos instrumentos, la reiteración de frases musicales y otras iniciativas que están a su alcance. Algunos de los procesos musicales de Nyman entroncan con el planteamiento del minimalismo experimental de los años 50 y 60 de cuestionarse los límites de las formas en las que contar el tiempo en la música, empezando a utilizar ciclos que no son razonables en la concepción clásica de la duración de una frase o de un movimiento. Así mismo hallamos en muchas de sus composiciones una presencia fortísima del barroco que es el ámbito de especialización del Nyman musicólogo.

En la obra de Nyman se puede ver claramente esta faceta de musicólogo en su constante referencia a músicas de diferentes periodos de la historia, que conoce muy bien. Desde música del Siglo XVI y XVII inglés que son bastantes desconocidas para el resto de Europa, hasta las más recientes y conocidas e incluso músicas no centro-europeas ya que estudió etnomusicología en Rumanía cuando era joven y siempre le ha fascinado aprender técnicas de composición de otros países y otras culturas.

Buen conocedor por tanto de la música tradicional, Nyman desarrolla la corriente musical minimalista iniciada en la década posterior a 1960 y basada en una repetición sistemática con motivos aleatorios y  la mínima cantidad de elementos sonoros. Es la música creada –entre otros- por Philip Glass, Young, Hobbs, White o  Cardew, aunque sólo el primero de ellos encabeza la serie de cierto prestigio.

Para entender a un compositor es necesario oír su obra y atender a lo que nos quiere comunicar. A Michael Nyman podemos conocerlo fácilmente por la música que compuso para la película El piano, aunque pueda ser lo menos significativo de su obra creadora. Cabe reflexionar que en gran medida su creación musical de bandas sonoras para el cine, que tanto han llegado al gran público, o la línea más popular de sus últimos discos han formado un “muro” que en muchos casos hace que no se relacione al compositor con su producción experimental, que es una de sus facetas compositivas más interesantes e ingeniosas.

Nyman es pianista, escribe conciertos, música de cámara, óperas y tiene su propia banda llamada Michael Nyman Band; utiliza con frecuencia la música barroca como fuente de inspiración porque la conoció bien en el King’s College de Londres siguiendo al experto académico Thurston Dart y este aspecto lo luce en su álbum Mozart 252 encargado por la BBC para conmemorar el 250 aniversario de éste genio de la música; entre sus obras experimentales de minimalismo está la que tiene por título 1/100que realiza con la técnica de acordes barrocos ralantizadosy se encuentra publicado en el disco Decay Musiceditado en 1976 por Obscure Records, la discográfica creada por Brian Eno; ha compuesto bandas sonoras para películas como Gattaca, Ravenous y The End of the Affair, aunque su popularidad ha sido máxima con la ya referida banda sonora de la película El piano, Palma de Oro del Festival de Cannes (1993), banda sonora ganadora en el Premio del Instituto de Cine Australiano (1993)  y también en el Premio de la Asociación de Críticos de Cine de Chicago (1994). Y no se limita Nyman en su creación artística, ¿por qué no introducir sonido de motor como hace en Dance of the engines?

Junto con sus partituras, también conocemos a Nyman por su tratado de investigación y propuestas musicales que escribió en 1974 sobre la música experimental bajo el título Experimental Music: Cage and Beyond. El libro comienza a escribirlo hacia 1965 como resultado de su trabajo como crítico musical, trabajando con músicos de todo el mundo; posteriormente se revisa en 1999 y es publicado en español en 2006 por la Universidad de Gerona. Hoy nos interesa especialmente en Granada por ser un estudio de la influencia que ejerce John Cage -discípulo de Schoenbergy experto en música aleatoria- en los compositores de música clásica.

Tras asomarnos a Nyman cabe preguntarse qué música hace Nyman. Podemos aproximarnos a través de la obra titulada 4’33’’de su compositor investigado John Cage, obra en tres movimientos que son interpretados sin tocar ninguna nota, o creaciones para pianos preparado cuyos sonidos se alteran colocando objetos (preparaciones) sobre o entre sus cuerdas, en los macillos o en los apagadores. Pero Nyman es perfecto conocedor de la música clásica barroca y realiza reinterpretaciones de elementos musicales del pasado –Waltz o In Rai Don Giovanni– donde va superponiendo paulatinamente diversas capas musicales. Y Michael Nyman no se detiene, avanza en It Could Be A Song, It Could Be A Beat, donde junto a la propia voz de Nyman está también la de Brian Enocon, ahora las capas musicales son formadas por la repetición de palabras.

En nuestro Festival granadino atenderemos a Nyman que nos habla de Bach, ¿qué nos dirá de Bach? El Centro Nacional de Difusión Musical nos comunica que Nyman es un músico que “ama a Charlie Parker, a Tito Puente y a Gorecki, que sabe lo que es componer para casi todo, de la ópera al cine pasando por el piano o el cuarteto de cuerda, un icono discutido y admirado –y que, por cierto, sabe mucho, muchísimo de música–” y nos avisa que no nos dejará indiferentes en su acercamiento al gran Johann Sebastian Bach. Nos queda oírle.

3 julio, 2013

Signos artísticos en torno a la cruz de Jesucristo

Filed under: Misterio y Belleza — Etiquetas: , — albayalde @ 12:16 pm

La cruz de Cristo domina todos los tiempos. Sus dos brazos se alzan sobre el pasado y el futuro. La historia del mundo se divide en dos períodos: antes de Cristo, bajo la sombra de la cruz; después de Cristo, a la luz de su cruz.

Jesús crucificado acompañado por su madre, María, y su discípulo más joven, Juan.

Jesús crucificado acompañado por su madre, María, y su discípulo más joven, Juan.

En el pensamiento de los artistas de la Edad Media, San Juan representa el pasado; la Virgen el futuro. Aquel está a la izquierda de Cristo y la Virgen a su derecha, del lado en que aparece abierta la herida de su corazón y hacia donde inclina su rostro.

Jesús en lal cruz y a ambos lados los signos del sol y la luna

Jesús en lal cruz y a ambos lados los signos del sol y la luna

A veces se ponía, a la izquierda, la luna; y a la derecha, el sol. O a la izquierda la Sinagoga, con su cetro roto y un velo sobre los ojos; y a la derecha, la Iglesia, con un cáliz y los Evangelios. San Juan significaba la Sinagoga, porque, en la mañana de Pascua, cedió el paso a San Pedro, al entrar en el sepulcro; como la Sinagoga, según comenta San Gregorio Magno, debe ceder el paso a la Iglesia (E. Male, L’Art religieux au XIII siècle en France, pp. 231-232). Sin embargo, a quien debería colocarse a la izquierda de Cristo para figurar el pasado es al Bautista, como en la crucifixión de Grunewald; el lugar del Evangelista; en cambio, es a la derecha de la Virgen, no desfallecida, sino en pie.

Representación de Jesús crucificado donde el artista ha representado presente a S. juan Bautista, que en ese momento ya había fallecido.

Representación de Jesús crucificado donde el artista ha representado presente a S. juan Bautista, que en ese momento ya había fallecido.

La cruz de Cristo trasciende a todos los tiempos, salva a todos los hombres; a los que vivieron en el pasado y a los que vivirán en el futuro: “Cuando fuere levantado en alto, había dicho el Salvador, atraeré a todos a mí” (Juan, 12, 32)

(Charles Journet. Las siete palabras de Cristo. Ed. Rialp, col. Patmos 163. Madrid 1976, p 108)

28 junio, 2013

Semillas de verdad

Filed under: Educar para ir hacia la Verdad — Etiquetas: — albayalde @ 8:59 am

Se añade a este blog el enlace  http://seedsoftruth.blogspot.com  como herramienta de diálogo entre la cultura contemporánea y el sentido religioso inherente al hombre.

El enlace se ha situado en la barra lateral derecha de este blog, en la sección de enlaces.

21 abril, 2013

Educar la posibilidad de relación con las personas: sinceridad y confianza

Filed under: Educación — Etiquetas: , — albayalde @ 6:47 pm

La característica de ser sociable la persona solicita que se le ayude desde el inicio de la vida a que desarrolle sus relaciones con las personas de la mejor manera posible. Por eso podemos hablar de educar a la persona en todos los aspectos que se refieren a las relaciones con los demás.

Antes que pensar en los demás, conviene atender al origen de las relaciones, a uno mismo. Por eso, hay dos cuestiones esenciales: estar en la verdad de sí mismo y confiar en sí mismo.

Saber de uno mismo con autenticidad y certeza es clave para salir fuera de sí a tratar con las demás personas; admitir cualquier matiz de engaño, mentira, falsedad o disimulo sobre uno mismo es dar paso a una mala forma de relacionarse porque la relación misma se hace falsa. Andar por la vida con la certeza de sí mismo se traduce en el término sinceridad, ser sincero con uno mismo para –desde ahí- ser sincero con los demás; establecer la vida en términos de sinceridad  posibilita que las relaciones sean fáciles, que se conozca al sujeto y se viva con la claridad de saber quién es, cómo es, qué piensa, que nos quiere decir. Al contrario, las falsedades o engaños posibilitan la desconfianza, la duda, el recelo y todo tipo de complicaciones en torno a las relaciones personales.

Una vez establecida la sinceridad sobre sí mismo como punto de partida, el paso siguiente es conocer con realidad las capacidades de uno mismo, las posibilidades que tiene de realizar cosas buenas, en qué materias y de qué manera; así, por ejemplo, alguien que advierte que tiene sensibilidad por los colores puede advertir que puede pintar una obra de arte y, al contrario, una persona que no domina bien sus destrezas manuales no deberá pretender ser un trabajador manual y menos de cosas pequeñas.  Establecido el conocimiento de sí mismo llega la tarea imprescindible de pasar a confiar en las propias posibilidades, es decir, a confiar en sí mismo. También este aspecto tiene matices positivos y negativos: quien está seguro de las posibilidades que uno tiene puede establecerse metas a realizar en proporción al mayor o menor grado de sus capacidades y quien duda sobre lo que él puede hacer  quizá se quede realizando pocas cosas o cosas de muy pequeña importancia.

La educación de la persona, desde niño y en cualquier momento de la vida, es el motor para que cada uno afiance su modo de ser sincero, su conocimiento personal, sus capacidades, sus destrezas, sus límites y –por tanto- el modo óptimo de relacionarse con los demás.

3 abril, 2013

Responsabilidad

Filed under: Citas educativas — Etiquetas: — albayalde @ 10:47 am

“Ir en serio” no significa pronunciar palabras grandilocuentes y formular exigencias a porfía. Va en serio quien ve las tareas allí donde realmente están: en la vida diaria, en el entorno más cercano; quien aborda con decisión esas tareas y las cumple día tras día.

(Romano Guardini)

27 marzo, 2013

Aspectos educativos de la Semana Santa

Filed under: Educación — Etiquetas: , — albayalde @ 12:32 pm

José Luis Font Nogués

María Stísima de la ConcepciónDurante los días de la Semana Santa es tradicional en  muchos lugares organizar unas procesiones para sacar a la calle o llevar a una catedral imágenes artísticas sobre los distintos momentos de la Pasión de Jesucristo, sucedida en torno al año 33 de nuestra era. Estos cortejos surgen desde hace siglos en entornos del cristianismo y siguen su pujanza en los momentos actuales, una vez que han pasado veinte siglos de aquellos acontecimientos históricos.

Cristo del Vía CrucisEn el marco de la fe cristiana, la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo es una realidad desde el siglo I y hay documentos plenos de autenticidad que las relatan. Dentro de la perspectiva cristiana, la Liturgia de esos momentos es algo más que un recuerdo o un signo, es vivir de nuevo esos hechos; se conmemora la salvación de la humanidad a través de la muerte de un hombre que es Dios. Ese hombre –Jesús de Nazaret, hijo de un carpintero y de una mujer sencilla que vive en la fe de Abraham, ha dado muestras de bondad, de misericordia e, incluso, ha realizado prodigios curando a enfermos o con otros milagros.

Jesús de Nazaret no ha dado órdenes tajantes, ha actuado bien y es condenado a sufrir y morir; ha realizado y actuado con Belleza entre los de su pueblo y se ha acercado al hombre doliente que, aunque lleno también de bondad y belleza, sufre deterioros en su ser sometido a error.

Es propio del arte de todos los tiempos cantar el amor sacando hacia fuera la interioridad personal; el artista plasma en un texto, en una partitura en una pintura o en una escultura los propios sentimientos y formas de ver. Así, una escultura bella parece que habla desde fuera de ella hacia nuestro interior y una música bella habla desde nuestro interior hacia el ser amado. La música sacra tiene como finalidad hacer presente el Misterio que se celebra litúrgicamente, cantar al “más bello de los hijos de los hombres”, en expresión del Salmo 44 del Rey David, aunque en la Semana Santa le veamos sin aspecto atrayente. La escultura muestra un momento gráfico de la vida de un personaje y la imaginería de Semana Santa –ajustada al arte barroco siguiendo su canon de acercar el misterio sagrado al pueblo- hace revivir momentos determinados y normalmente dolorosos de la Pasión de Jesús. Las velas llorosas alumbran con su poquedad al que se definió como la Luz del mundo y a la que se le invoca como la Estrella de la mañana. Las flores adornan escenas de gran dolor y sufrimiento porque se valora la generosidad y se quiere acompañar con un don personal que embellece la acción.

Jesús del Gran PoderLas salidas procesionales que se suelen llamar “Estaciones de Penitencia” atraen durante todo el año a los que pertenecen a las diversas cofradías y en esa semana de primavera atrae a todos indistintamente. Es de interés reflexionar sobre por qué atraen tanto esas procesiones. No puede atraer la representación de un tormento, de un dolor, de una flagelación, de una crucifixión o de una madre dolorida que acompaña siempre a su hijo. Solo puede haber una respuesta: las personas son atraídas por el amor de una persona que ha muerto por amor a toda la humanidad de todos los tiempos, que ha padecido por cada uno. Así, el sufrimiento, las llagas, la pasión dolorosa se hace Amor Grande y ese es el motivo por el que se reviste de oro y plata, se le acompaña con la mejor música que es posible escribir para acompañar, calmar, comprender, consolar, compadecer, agradecer a Jesús Nazareno y a su Madre María en los distintos momentos de su Amor: el amor humano pone los mejores elementos de la naturaleza material para ensalzar el Gran Amor.

En el encuentro con los pasos de la Semana Santa por la calle no se puede evitar la contemplación de ese algo misterioso que se está representando y como haciéndolo vivir de nuevo; no se puede evitar esa expresión dolorosa de queja que es la saeta, con aires de cante jondo; no se puede evitar una alegría ante la representación de una Madre que consuela; no se puede evitar interpretar una marcha con música que acompañe el andar o la pena del Nazareno; no se puede evitar el silencio penitente y sobrecogedor como expresión del arrepentimiento por las culpas personales que contrastan con el sufrimiento de quien no tuvo culpa alguna. Todas estas expresiones salen del interior de las personas en su papel de penitente, nazareno, costalero, músico o espectador a quienes las palabras se quedan cortas y necesitan gestos y signos para expresar sus sentimientos.

En los días de la Semana Santa se ve por las calles a muchas familias con sus hijos pequeños; los niños suelen preguntar a sus padres por las representaciones artísticas que están viendo. También los mayores se detienen a comentar las distintas esculturas, si son valiosas, si son de un siglo u otro, si las esculpió aquel famoso escultor del que tanto se habla en la historia del arte, en qué momento se compuso la partitura de una marcha que suena acompañando el andar de un paso: todo son signos.

                      Cristo crucificado                 Jesús despojado de sus vestiduras   Jesús coronado de espinas

Pudiendo estar conformes o no y en diverso grado con el llamado constructivismo educativo, sí es cierto que el “aprendizaje significativo” de David Ausubel da fácil explicación a los acontecimientos de la Semana Santa porque la piedad popular –es decir, todo lo referente a las cofradías y estaciones de penitencia- arrojan datos al pueblo y cada persona receptora sabe encajar esa información en su -muchas veces ignorado- proceso educativo. Así como el niño recién nacido, e incluso en los nueve meses anteriores, ya recibe informaciones que sabe encajar naturalmente  en su interior –aprendiendo y educándose progresivamente-; así como el niño sabe poner de manera innata un gesto de risa o de llanto aún si poder hablar; así como el niño que contempla las escenas de la Semana Santa sabe preguntar por el dolor, por el llanto, por los clavos, por las llagas y los padres les explican; así es el proceso significativo que educa al niño en esos misterio. También los mayores acuden a ver pasar a Jesús y a María en un momento dramático con su gesto de dolor, perdón o misericordia, siempre llevados con serenidad y amor; todo el mundo sabe interpretar la expresión musical que habla por sí misma. Todo es un proceso educativo perceptible y comprensible.

Pero el proceso va más allá de esos signos externos y materiales; no llevan únicamente a cosas históricas, a un dolor humano o a una expresión del arte que satisfacen a la vista o al oído; todo ese conjunto se signos llevan  hasta el verdadero Signo que es la Palabra y la Eucaristía, no en vano hablaba Juan Pablo II de la importancia de la Mesa del Pan y de la Mesa de la Palabra. Las imágenes hablan por sí solas. Las personas necesitan los signos de imágenes, maderas, músicas, vestimentas, oro, plata, sedas y terciopelos, pero quizá se queden cortos si no llevan a la Verdad, aquella que Pilato –muchas veces presente en los pasos de la Semana Santa- eludió por no querer ser responsable con la Verdad y prefirió salvar un puesto político concediendo la condena de un inocente a un sector del pueblo que se lo pedía sin compasión humana.

Todas las cofradías de Semana Santa tienen una razón de ser que es el culto a ese Gran Signo –Jesús de Nazaret- que muere por salvar a la humanidad y las salidas de las imágenes no es tan sólo algo del folklore popular, sino es un modo del aprendizaje significativo de David Ausubel porque la persona se enfrenta a la contemplación de una escena misteriosa que interpela a su interior y le hace ver que el buen comportamiento, el amor a las personas, el sufrimiento por la persona amada, el acompañamiento y otras bienaventuradas actitudes son el camino de la felicidad que cada ser desea y que se escapa de la rutina diaria porque pertenece al marco de lo sagrado.

11 marzo, 2013

Expresiones del arte

Filed under: Misterio y Belleza — Etiquetas: , , — albayalde @ 12:19 pm
Salvador Dali. Arabe (1962)

Salvador Dali. Arabe (1962)

William Congdon. La Madonna del presepio. . Pietro e Paolo alla Cascinazza, Milano 1984

William Congdon. La Madonna del presepio. SS. Pietro e Paolo alla Cascinazza, Milano
1984

28 febrero, 2013

Apresado por la nieve

Filed under: Saber amar — albayalde @ 5:06 pm

Apresado por la nieve

Hoy la nieve me adentra en lo cósmico
de tú a tú con la naturaleza
gran acusadora de mi pobreza
por lo que me consideran cómico.

Cada copo y otro es dinámico
cubriendo por la noche la corteza
de troncos de árboles, tierra y maleza,
manifestando cada algo cónico

Es la blancura lo que significa,
la extensión nevada en todo su albor
incansablemente algo predica.

Libremente cae pero no salpica
y empapa toda la tierra de amor
como símbolo del cosmos que indica.

4 febrero, 2013

Cuatro principios educativos

Filed under: Educación — albayalde @ 1:13 pm

José Luis Font Nogués

Los focos educativos son como las piedras preciosas engarzadas en el oro de la humanidad. Así, educar es tarea de orfebrería fina apasionante y absorbente que, inevitablemente, se desborda de la inteligencia, de la voluntad y de la creatividad del educador.

Es grato comprobar que el buen metal humano se deja trabajar con docilidad en busca de una obra de arte intensamente querida: el estilo personal de cada alumno, de sus padres, de sus madres y de cada profesor, que desean hacer vida un proyecto educativo.

Ser educado es cuestión pedida, deseada, permitida por toda persona que –aunque no lo supiera- quiere alcanzar la plenitud de su ser y confía en alguien que le pueda ayudar.

El respeto a la persona es un primer principio de vida indispensable. Confiamos en que cada persona se pueda valer por sí misma después de observar buenos modelos, de contactar con lo bueno, de hacer lo bueno, ¡de ser bueno!

Este respeto personal es universal en el tiempo, en el espacio y en toda época de la vida de cada persona, desde el instante de la concepción hasta el agotamiento natural de su vida. En medio de ese proceso la persona también merece respeto cuando tenga ideas y actuaciones acertadas o desacertadas, que en cualquier caso hay que ayudar.

Como segundo principio, el amor a lo bueno –lo único que por naturaleza se puede querer- hará que nos desvivamos por hacer presente el bien en cada expresión personal. Cada persona valiosa en sí misma y digna de admiración. Los errores e incapacidades hay que ayudar a solucionarlos. Si el educando desea, el bien siempre aflora y reluce.

La espera, el detenimiento, la contemplación, es un tercer principio a tener en cuenta, y es propio del amor. Es el enamorado quien espera el encuentro con la persona amada. El educador mira a su alumno y –suspendido el tiempo- ve plasmada la hermosura de todos los bienes dejados caer en él, cada uno en el momento oportuno: la apertura a las capacidades, la consolidación de hábitos y valores, más la puesta en marcha de toda esa riqueza plasmada en un estilo personal de vida. El educador detuvo el tiempo para que su educado fuera saboreando cada observación que le interesó, observación hecha a la medida de lo bueno.

En cuarto lugar, el impulso o estímulo es el principio de lo vital. El vivir hay que orientarlo; el buscar el bien hay que estimularlo. Loco debe ser el que no tiende al bien, el que no lo busca, el que no ama lo bueno con pasión. La pereza es ceguedad ante el bien, es parada irresponsable ante el movimiento inevitable hacia el bien.

Por tanto, el respeto a la persona, la contemplación de lo bueno de cada ser, la espera a que cada persona haga lo bueno, la contemplación ante la riqueza que manifiesta el bien material o espiritual, el estímulo para hacer el bien, el impulso para incorporar valores, son principios para tener siempre en cuenta y consolidar en los protagonistas de proyectos educativos  mirando a que reine la civilización del amor: amor al Bien, a la Vida, a la Persona, al trabajo bien hecho, a la dignidad humana.

21 diciembre, 2012

Feliz Navidad

Filed under: Navidad — albayalde @ 12:00 pm

Adoración de los Magos (Giotto di B.)“Los Reyes siguen la estrella, la estrella de su Señor,

y el Señor de ellos y de ella sigue buscando al pecador.

  Teniendo de Dios noticia, buscan con divino celo la estrella,

sol de justicia, los Reyes al Rey del cielo.

  Guiados son de una estrella, la estrella de su Señor

y el Señor de ellos y de ella sigue buscando al pecador.

  Buscan al Rey soberano los Reyes para adorarle”.

Que este villancico de  Francisco Guerrero (Sevilla,    4.X.1528 –8.XI.1599) 

y el óleo de  Giotto di Bondone (Colle di Vespignano, 1267 – Florencia, 8.I.1337)  

sugiera admiración y contemplación de la escena de Belén, 

para la felicidad de todos.

14 diciembre, 2012

Pedagogía del deseo

Filed under: Educación — albayalde @ 12:05 pm

El miércoles 7 de noviembre de 2012 tuvo lugar en la Ciudad del Vaticano la tradicional audiencia semanal de Benedicto XVI. En ella trató del tema de la Fe en el orden trascendente y espiritual, como es propio de su competencia, pero lanzó una propuesta que  también afecta al ámbito educativo de la persona: la pedagogía del deseo.

Decía: “El deseo humano tiende siempre a determinados bienes concretos, a menudo de ningún modo espirituales, y sin embargo se encuentra ante el interrogante sobre qué es de verdad «el» bien, y por lo tanto ante algo que es distinto de sí mismo, que el hombre no puede construir, pero que está llamado a reconocer. ¿Qué puede saciar verdaderamente el deseo del hombre?”

“El hombre, en definitiva, conoce bien lo que no le sacia, pero no puede imaginar o definir qué le haría experimentar esa felicidad cuya nostalgia lleva en el corazón”.

Propone Benedicto XVI que sería de gran utilidad promover una especie de pedagogía del deseo que comprendería dos aspectos.

Primer aspecto: “Aprender o re-aprender el gusto de las alegrías auténticas de la vida”.

Efectivamente, “No todas las satisfacciones producen en nosotros el mismo efecto: algunas dejan un rastro positivo, son capaces de pacificar el alma, nos hacen más activos y generosos. Otras, en cambio, tras la luz inicial, parecen decepcionar las expectativas que habían suscitado y entonces dejan a su paso amargura, insatisfacción o una sensación de vacío”.

Para ello habría que “educar desde la tierna edad a saborear las alegrías verdaderas, en todos los ámbito de la existencia: la familia, la amistad, la solidaridad con quien sufre, la renuncia al propio yo para servir al otro, el amor por el conocimiento, por el arte, por las bellezas de la naturaleza”.

Ello implica “ejercitar el gusto interior y producir anticuerpos eficaces contra la banalización y el aplanamiento hoy difundidos”.

Pero también “los adultos necesitan redescubrir estas alegrías, desear realidades auténticas, purificándose de la mediocridad en la que pueden verse envueltos. Entonces será más fácil soltar o rechazar cuanto, aun aparentemente atractivo, se revela en cambio insípido, fuente de acostumbramiento y no de libertad”.

Segundo aspecto: “No conformarse nunca con lo que se ha alcanzado”

Precisamente “las alegrías más verdaderas son capaces de liberar en nosotros la sana inquietud que lleva a ser más exigentes”. Lo finito y caduco no puede satisfacer suficientemente y la persona constantemente busca un algo más.

“Aprenderemos así a tender, desarmados, hacia ese bien que no podemos construir o procurarnos con nuestras fuerzas, a no dejarnos desalentar por la fatiga o los obstáculos”.

Esta propuesta habla de vencimiento personal y de búsqueda habitual de lo bueno, lo que coincide con un estreno y reestreno constantes, diarios, síntoma de juventud. Sólo el espíritu joven está en condiciones de desear lo bueno y estrenarlo cada día con ilusión. La persona y la sociedad no pueden ser viejas, no pueden estar agotadas, deben mirar a los niños, aprender de ellos la novedosa “búsqueda del bien” llena de interés. La búsqueda conduce al deseo de lo bueno y ese deseo lleno de verdad hace ser capacitado para el goce y la felicidad.

13 diciembre, 2012

Construir para educar bellamente

Filed under: Educación — albayalde @ 11:55 am

José Luis Font Nogués

Se escribe esta página en este blog por la importancia que se advierte en ella de poder educar en la belleza.

* * *

CONFERENCIA INAUGURAL DEL CENTRO DEL ARZOBISPADO,

STUDIUM GRANATENSE ET SACROMONTANUM

GRANADA

 

Elena Ugolini, Subsecretaria del Ministerio de Educación de Italia

 

Este edificio se ha abierto en Granada en 2012 para la educación

Este edificio se ha abierto en Granada en 2012 para la educación

4 DE DICIEMBRE DE 2012

Saludo con afecto a todos los participantes en esta ceremonia de inauguración del nuevo edificio de la escuela superior construida por la Archidiócesis de Granada para albergar el “Centro de Magisterio La Inmaculada”, y algunas otras instituciones educativas de grado superior como la “International Academy of Philosophy”.

Educar para la belleza

Lo que más impresiona al llegar aquí y ver este nuevo edificio es su belleza, su magnífica belleza. Las paredes del edificio, blancas como la luz, se desgranan alrededor del verde prado, como los muros del monasterio medieval alrededor del claustro, sobre el que se abren las grandes vidrieras de dejan traspasar la luz fuerte y potente de estas tierras, que reverbera en las paredes, en los objetos, en los bancos, en las sillas. Aquí ningún detalle es accesorio. Todo está cuidado hasta en los más pequeños detalles, todo está en un perfecto equilibrio de luz, color y estilo; todo está iluminado por la luz, que da vida y une cada elemento, en esa armonía unitaria que es también el humus de la enseñanza: unidad de los docentes (que de hecho aquí se ven desde una clase a la otra); unidad de las disciplinas (las aulas se distribuyen alrededor del fulcro central del claustro); unidad entre docente y estudiante (este lugar ha sido plasmado de una manera tan hermosa, para que los jóvenes se sientan acogidos, apreciados, estimados).

¿Cuál es el mensaje educativo más hermoso que podemos ofrecer a nuestros jóvenes? En un momento de grave crisis como el actual, en el que parece que el nihilismo y el escepticismo (también de los adultos) toman la delantera, un lugar como éste es la prueba concreta, encarnada, de que hay una esperanza. Aquí se ve concretamente que la fuente de la educación es la belleza: como escribía Dostoevskij: “La belleza salvará al mundo”.

Es la frase que ha dicho la directora de un colegio de S. Luca d’Aspramonte, en Calabria, una de las poblaciones de Italia que tienen una tasa más alta de densidad mafiosa.

Me encontré con ella hace cinco meses, en primavera, lloraba. Me hizo ver en su móvil las fotos de su colegio: completamente destruido, con los baños fuera del edificio, expuestos al frío y en condiciones higiénicas indecorosas. Me pidió ayuda; hice poquísimo pero me parecía un delito no hacer nada. Llamé entonces al prefecto de la región (Reggio Calabria), que en pocos meses le ayudó a hacer lo que nadie había conseguido en diez años. Ella, que el año pasado había asumido de mala gana el cargo de directora, con su fuerza de voluntad y su deseo de cambiar las cosas, por fin había conseguido dar a sus muchachos lo que nunca habían tenido, ni pensaban que podrían tener.

Esos mismos muchachos que sólo eran capaces de destruir el edificio, encerrados en sí mismos, tristes y enfadados con el mundo. Después de un año, tras la reestructuración del colegio, con sus padres, los mismos padres que la primera vez que fui a Reggio Calabria ni siquiera me indicaban el camino para llegar al instituto, ahora, durante la inauguración del colegio, nos acogían con gestos de amabilidad, sonrisas y atenciones. Todo el pueblo acudió a ver el nuevo colegio: niños, fontaneros, electricistas, comerciantes.

¿Qué había pasado en esos meses? Nos lo explicó la misma directora: «A menudo me vuelve a la mente Dostoevskij: “el mundo se salvará por la belleza”. Pienso que la belleza de la que habla el escritor ruso es la que lleva a cabo el hombre cuando realiza algo creativo, generativo. Y el colegio que deseo para mis alumnos debe hacerles conocer esa “Belleza” que sólo el arte, el conocimiento y la cultura pueden dar. Y esto les mantendrá lejos del mal y les hará vivir como hombres libres… Movida por este deseo, inicié mi proyecto de rehabilitación».

Escuchando estas palabras pensé: pero ¿por qué la belleza salvará al mundo? Porque para el gran escritor ruso, al igual que para la directora, la belleza no es un discurso, sino un hecho: y los niños, los muchachos, los jóvenes no quieren discursos, sino que necesitan ver hechos, acontecimientos, a través de los cuales puedan comprobar que los adultos, los profesores, los maestros tienen mucho interés en su bien.

Las exigencias de sentido

 Se educa para la belleza a través de la belleza.

Cada niño, cada joven lleva dentro algo que nadie puede ofuscar o aprisionar. Esas exigencias originarias de verdad, belleza y justicia que siempre se pueden aprovechar, a menudo como un recurso que ni siquiera él sabe que tiene y que hace mágico y sorprendente el momento del descubrimiento como base de todas las relaciones. El desafío no es “organizar” una escuela o una universidad eficiente, sino que el deseo de los jóvenes no disminuya, haciendo que nazca en ellos una atracción y un sentido hacia lo que se les propone. El desafío es que haya adultos que estén a la altura de estas necesidades.

A menudo decimos que los muchachos están distraídos en clase. Un profesor amigo mío he ha hecho caer en la cuenta de una cosa muy sensata: lo contrario de “distraídos” es “atraídos”. La pregunta que tenemos que hacernos ante nuestros estudiantes es qué les puede atraer, qué les puede suscitar curiosidad, qué puede interceptar esas exigencias de verdad, belleza y bondad que cada uno lleva dentro de sí, qué puede volver a encender su curiosidad.

Un sábado por la mañana, al final del curso pasado, me desperté con un mensaje terrible en el móvil que me avisaba del atentado en el colegio de Brindisi. La explosión había asesinado a una espléndida criatura de dieciséis años y había herido a cinco compañeras suyas ante los ojos perplejos y aterrorizados de sus compañeros de colegio.

Al día siguiente fui rápidamente a Brindisi: no me podía creer que una chica pudiera morir mientras iba al colegio, que es el lugar de la vida, de las esperanzas, de los sueños.

No conseguía quedarme tranquila: al colegio se va para vivir o para aprender a vivir, no para ver cómo se queman los compañeros, seguía repitiéndome. Fui al hospital para ver a las chicas heridas: estaban cansadas, exhaustas, pero en sus ojos, tan luminosos, nacía la luz de la recuperación, la fuerza de la valentía. Ellas ya habían vencido a la violencia.

En ese momento entendí que el deseo de la vida es algo irreducible y emocionante. Después fui a la escuela de la pequeña Melissa y me quedé pasmada. Entre las frases escritas por los amigos, una decía: «en el colegio sólo se debería morir de aburrimiento». Esta frase me deja inquieta y deseosa de luchar para que las mil horas de clase cada año tengan una envergadura a la altura de los deseos y de las exigencias de los jóvenes.

Enseñanzas maestras

Pero ¿cómo es posible hacer que lo ordinario sea extraordinario?

Se puede rodear a los muchachos de cosas bonitas, pero si no se enciende la luz que muestra el nexo entre esa belleza y su vida, todo resulta en vano. El problema no son los muchachos: son los adultos.

Si están ellos dispuestos a dejarse herir por la Belleza de lo que enseñan y a dejar abierta la herida; si están ellos impresionados por la Verdad, si son ellos curiosos. Docentes que muestren a los muchachos el sentido de las cosas, el nexo entre la belleza y la realidad, es decir, el sentido de la vida.

El objetivo de la escuela, si queremos intentar una síntesis, es suscitar el interés por la totalidad de la realidad, el mismo interés que debería haber impresionado al docente.

El sentido de la educación

El corazón de la escuela es la educación. La relación que se puede establecer entre estudiante y maestro. Pero esta relación tiene un objetivo muy preciso: no vincular a uno mismo sino abrir a la realidad en su totalidad.

Como ha escrito el filósofo alemán Josef Andreas Jungmann: «La educación es la introducción en la realidad total» (in ChristusalsMittelpunktreligiöserErziehung, Freiburgi.B. 1939).

¿Qué son, de hecho, las disciplinas si no caminos para entrar en relación con la realidad, para entenderla, para hacer fructificar ese patrimonio de experiencia y de conocimiento que nos llega a través de nuestra tradición para que sea reinventado?

Las características del docente

Ahora bien, para el docente la educación consiste en «cómo hacer conocer».

Einstein escribía en los Pensamientos de los años difíciles (1936): «A veces se ve en la escuela un simple instrumento para transmitir una cierta cantidad máxima de conocimiento a la generación que se está formando. Pero esto no es exacto. El conocimiento es algo muerto; la escuela, en cambio, sirve para vivir».

¿De qué manera ayuda a vivir el conocimiento? Tenemos que preguntarnos: ¿cómo intento yo, docente, en mi materia hacer conocer, convertir en experiencia lo que digo? Es decir, cómo lo que enseño aumenta el conocimiento que los estudiantes tienen de sí mismos y de la realidad; cómo la disciplina que enseño contribuye al crecimiento de la persona en su integridad.

Es necesario un triple compromiso:

1. Es necesario dominar la materia y hacer entender bien lo que se dice asumiendo como punto de partida el mundo categorial del alumno (para entendernos: no se puede dar un bistec a un niño de tres meses).

2. Hacer ver concretamente de qué manera aquello que se estudia tiene que ver con su experiencia y responde a esas exigencias de verdad, belleza y bien que posee.

3. Hacer ver la conexión entre lo particular y la totalidad: puedo soportar el cansancio del camino teniendo en mente la meta y empezando a disfrutar de algunas vistas del paisaje que se abre ante mí.

Universidad y escuela

La clave de todo, por tanto, está en disponer de docentes preparados, apasionados por lo que enseñan, dispuestos a trabajar juntos, dispuestos a encontrar todas las vías que permitan interceptar la curiosidad de los jóvenes y ayudarles a hacer fructificar sus talentos.

La predisposición (talento, inclinación natural) hacia lo humano no se puede adquirir con créditos universitarios, pero se puede hacer madurar mediante el encuentro con maestros capaces de mirar a la persona en su integralidad, sin detenerse en la apariencia. Enseñar es un arte. Por ello un centro de magisterio debería ser un lugar en el que sea posible relacionarse con maestros. Es imposible hacer escuela sin ir a la escuela. Por ello es necesario estrechar cada vez más la relación entre las dos instituciones, para construir una alianza virtuosa.

El fin de la escuela

“Se educa con lo que se dice, con lo que se hace, pero mucho más con lo que se es”.

De hecho, el educador es aquel que comunica el propio modo de relacionarse con la realidad, «la manera personal de percibir, de evaluar y de afrontar, es decir, de saborear y de hacer fructificar la realidad».

Esta frase me la descubrió la persona que me ayudó por primera vez, a los catorce años, a darme cuenta de que existía una clave para abrir todos los aspectos de la realidad. Mi compañero de pupitre y yo, al igual que Leopardi y Platón, teníamos en común el mismo deseo de verdad, de bien y de belleza. Esta persona se lama Don Luigi Giussani. Os invito a leer un texto central para toda la pedagogía del siglo XX como es Educar es un riesgo (Educar es un riesgo: apuntes para un método educativo verdadero, Encuentro Ediciones, 2006).

El corazón de la escuela es la educación, es la relación que cada día se instaura entre docentes y estudiantes: en clase se juega esa entrega de consignas, desde una generación a la otra, sin la cual no puede haber futuro. Cada día miles de docentes ayudan a los “jóvenes” a entrar en la realidad, captando su valor.

Esto es lo que sucede dentro de estos bellísimos muros, que testimonian toda la pasión de quien los ha querido y hecho construir para los jóvenes de hoy, los adultos de mañana.

Os doy las gracias, por ello, por tanta pasión enérgica que es testigo de cómo un ideal encarnado horada la opacidad aparentemente impenetrable de esta época nuestra.

Para concluir cuanto se ha dicho, cito unas palabras de Charles Moeller me parecen muy actuales, precisas e iluminadoras: «Cuando durante bastantes horas al día se tienen delante veinticinco rostros de muchachos desde los quince a los dieciocho años, que se vengan despiadadamente de uno mismo si se es aburrido en las clases, pero que nos miran fijamente con sus ojos de claridad – a veces de ternura – cuando en el silencio profundo de una hora matinal un reflejo de la belleza y de la verdad les ilumina, es imposible no plantearse y volver a plantearse sin pausa las cuestiones eternas que constituyen toda la vida de un hombre; y es imposible no responder, porque la juventud es impaciente. Los libros, entonces, ya no bastan. La respuesta debe darse inmediatamente, y debe ser verdadera, es decir, total, porque nadie puede engañar a la juventud. Es necesario entonces cerrar los libros, sin olvidarlos, es necesario mirar a la cara a estos jóvenes, es necesario sobre todo interrogarles sobre sí mismos y responder a las cuestiones esparcidas en los textos de nuestros autores» (en Humanismo y santidad, Editorial Juventud, 1967).

Gracias.

Elena Ugolini

Sottosegretario del Ministero dell’Istruzione dell’Università et della Ricerca

(Texto provisional, confrontar con el pronunciado en la inauguración)

28 noviembre, 2012

Elaboración del ataurique

Filed under: La Alhambra — albayalde @ 12:30 pm

En tiempos nararíes había dos tipos de estucados, los hechos con cal y los hechos con yeso.
Hechos con cal: se usaban para revestimientos exteriores, revoques de fachadas o enfoscados.
Hechos con yeso: sólo se usaban en el interior, enluciendo primero la pared con yeso negro y después aplicándolo sobre él. Para preservarlo se frotaba con aceite de oliva o tocino rancio. Los colores que luego se aplicaban sobre las yeserías debían ser todos de origen mineral para que no se deterioraran.

20 octubre, 2012

Fuente de la Amapola

Filed under: Visitar Granada — albayalde @ 1:30 pm


Rompes tu muralla
para que yo nazca a Granada.

Allá en la alta haza
vigila siempre la cerca:
¡que nadie vulnere tu belleza!

Guardas en apretados granos,
rojas tejas entre blancas encaladas,
que dejan senderos
para el hombre y para el agua.

Mi andar se hace pesado.
Con luces y sombras
llego agotado del camino,
necesitado de la mano que salva.
Pasé por la Estrella,
busco Luna y Sol
que me iluminen
en noche y día
de nube y tormenta.

Reposos dejas en tu descanso
allá donde ofreces dones,
espacios, aguas,
fuentes, asientos,
flores, aromas
y el recreo de tu corona,
el castillo rojo
entre torres y corachas.

La sierra nos trae el agua,
los aljibes la guardan
y tú, Amapola, la ofreces.

 El cansancio cesa
cuando tú apareces
entre los rincones de las veredas,
ya bajo la muralla.

Corre el agua dentro y fuera,
en acequias y arroyos,
¡oh fuente de la Amapola!,
que inspiras el amor
a los que te encuentran
por esa vereda de en medio,
allá por entre cuevas
y el chorro de humo
de la hoguera, de la cava
o de la zambra gitana.

Poderosa, no te exhibes,
nadie te encuentra
si no es con cuidadoso mimo
y enamoramiento.

Y tú, generosa,
das lo mejor de ti misma,
y sin decir nada
eres sonora
cuando paso y canto:

“Cuánto me gustaría ser
la fuente de mi barrio
pa’ cuando pases y bebas
sentir muy cerca tus labios”

A ti me ha traído mi salvador,
por eso te cortejo y me alegra tu presencia.

¡Ven!, dice mi salvador
que yo he encontrado una fuente
dentro de mi corazón.

¡Ven!, dice mi salvador,
que yo he encontrado una flor
roja como el corazón.

José Luis Font Nogués

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