El arte de educar

4 diciembre, 2010

Conviene conocerse a sí mismo

Filed under: Conocimiento personal — albayalde @ 6:15 pm

Conviene a cada persona conocer de sí mismo cómo es, qué características tiene, que capacidades, hasta dónde puede llegar o no llegar, cuáles son sus puntos fuertes y cuáles los débiles, para qué está mejor o peor dotado. Esta tarea universal es clave en los pequeños y adolescentes; los padres y educadores tienen en este campo una responsabilidad importante y a ambos también se les debe ayudar y ellos pueden ayudarse mutuamente. Y no parezca exagerado que también los hijos y los alumnos pueden ayudar mucho a padres y profesores para que se conozcan mejor.

Un elemento imprescindible para que se de el conocimiento propio es la capacidad de ser sincero. La persona de cualquier edad tiene grandes triunfos si se dice la verdad y si la sabe decir a otros. En el orden interno, la persona gana si sabe decirse a sí mismo la verdad sobre sí mismo; engañarse es ir torcidamente por la vida, es ir al engaño, ir al fracaso, disponerse a encontrar obstáculos de los que no sabrá salir. En el orden externo, decir la verdad a otros conviene en la necesidad, proporción y prudencia conveniente, o sea, decirlo a quien pueda corresponder en la tarea de ayuda que se le pueda prestar.

Si no se conoce suficientemente a sí mismo no podrá ser sincero, aunque lo desee y será difícil aconsejarle bien y poner con acierto los medios a su alcance para tratar de corregir defectos y tratar de desarrollar virtudes. Por ello, también es conveniente educar a la persona para ser sincera.

El conocimiento propio es un punto clave en la educación de la persona. La persona sencilla puede llegar fácilmente a conocerse, la persona demasiado imaginativa o dada a la fantasía puede tenerlo más difícil. En cualquier caso, el buen empeño personal por esta tarea es importante y los resultados son tanto mejores cuanto mayor es el empeño personal por sonseguirlo, junto con la valoración de la ayuda que pueda recibir.

Al conocimiento propio se llega mediante la observación de los actos y de sus raíces, de la autoevaluación personal, de la autocomprensión de la vida propia -saber qué “me pasa” y “por qué”-, de la comprensión de la vida de los demás y su influencia en la mía; pero todo esto con sencillez, sin afán psicoanalítico, que no es necesario en personas sencillas y sanas.

Conocerse bien es un buen modo de combatir la inestabilidad que produce dejarse arrastrar por la fantasía, por ejemplo, sobrevalorando las propias posibilidades personales (en momentos de euforia) o subestimando las propias posibilidades personales (en circunstancias adversas). En cambio, no lograr el conocimiento personal tiene el riesgo de vivir consigo mismo como con un desconocido.

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