El arte de educar

11 marzo, 2010

Para una agradable convivencia

Filed under: Ciudadanía — albayalde @ 9:17 pm

Se diría en términos clásicos que el hombre es sociable por naturaleza; sociable es contrario a solitario por localización geográfica o por aislamiento relacional.

El gran don de la comunicación no sólo es algo característico de los seres humanos, sino un gran regalo que es bueno agradecer y ponerlo en práctica de la manera más conveniente. La persona comunica lo que posee en su interior, sus ideales, preocupaciones, alegrías, proyectos, penalidades, ilusiones y todo aquello que se pueda compartir.

Compartir es algo delicado. Se comparte el sol o la lluvia, pero eso no es propio; se comparte un poco de alegría en un estadio de fútbol y, sin ser muy propio, es algo de lo que participan más intensamente junto con otros aficionados; se comparte una buena mesa, pero con amigos, y eso es compartir las vidas de las personas que califico como agradables comensales; se puede compartir algo de la intimidad personal, pero únicamente con quien se que me entiende y se puede alegrar o me puede ayudar.

Se comparte también el trabajo y la vida ciudadana; en esas áreas encontraremos amigos, personas que opinen como uno mismo y personas que difieran poco o mucho de mi manera de plantear la vida o las soluciones a muy diversos temas. ¿Serán amigos o enemigos? ¿Puedo considerar que es mi enemigo quien piense distinto a mí o quien pretenda dar otras soluciones a los problemas? No hay razones para que los que ofrecen otras maneras de pensar sean mis enemigos, más aún, no hay razones y tampoco son acertados esos planteamientos. La gran mayoría de las cuestiones humanas no tienen soluciones únicas, el grado de inventiva y creatividad es tan alto como alto es el número de pobladores de la tierra.

La afinidad entre personas que tengan las mismas opiniones es agradable para ellas, eso no implica desagrado para quien opine lo contrario o tenga otro tipo de soluciones. No cabe la descalificación de otra persona o grupo de personas por el solo motivo de opinar de modo distinto u ofrecer distintas soluciones.

No obstante resulta acertado pensar que todo tipo de solución a los problemas deben estar en el entorno de la naturaleza de las cosas; es decir, no parece adecuado establecer una jornada laboral de veinte horas porque no es humano, sí parece adecuado velar por evitar los accidentes de tráfico porque así defendemos la vida de cada persona. Dentro de los límites oportunos que permiten a la persona ser persona, las opiniones sobre acontecimientos pueden ser muy variadas.

¿Enemistad o amistad entre humanos por opinar de una manera o de otra? Lo mejor es plantearse, ante todo, la amistad y la colaboración. En foros de trabajo o de cultura se experimenta bien que todos aprendemos de todos y es que buscar honradamente la verdad suscita sumandos positivos y, en cambio, agredir o tratar de molestar levanta sustraendos al buen entendimiento social.  La humanidad busca sumar y no restar porque está llamada al progreso y al desarrollo, eso lleva a que todos colaboremos y ofrezcamos buenos sumandos.

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