El arte de educar

18 enero, 2010

11. Gratuidad educativa

Filed under: Educar para ir hacia la Verdad — albayalde @ 9:14 pm

José Luis Font Nogués

Hay algunos trabajos en los que se palpa con mayor facilidad la esencia del hombre, uno es la medicina y otro la educación. Los profesionales de esas dos áreas, a la vez que tienen oportunidad de profundizar en la humanidad, no pueden ocuparse de su trabajo con frialdad porque son sus tareas hacen posible que las personas logren o no la felicidad. Ambos trabajos necesitan atención, respeto y generosidad con cada persona.

En la Encíclica Caritas in veritate el Papa habla de gratuidad económica, y en tema educativo se podría hablar de gratuidad educativa, buscar el valor añadido en la formación del alumno porque el profesor se dona generosamente –coste gratuito- al alumno. ”El ser humano está hecho para el don, el cual manifiesta y desarrolla su dimensión trascendente. A veces, el hombre moderno tiene la errónea convicción de ser el único autor de sí mismo, de su vida y de la sociedad” (CV, 34). O sea, el profesor está hecho para la gratuidad, aunque se le puede anteponer la productividad, o sea, las buenas notas del alumno, el desarrollo pacífico de una clase, etc.

Hallazgo del “principio de gratuidad” en Benedicto XVI:

1. la naturaleza del hombre no es egoísta sino donación
2. “la verdad que, como la caridad, es un don, nos supera” (CV, 34). “Incluso nuestra propia verdad, la de nuestra conciencia personal, ante todo, nos ha sido «dada». En efecto, en todo proceso cognitivo la verdad no es producida por nosotros, sino que se encuentra o, mejor aún, se recibe. Como el amor, «no nace del pensamiento o la voluntad, sino que en cierto sentido se impone al ser humano» [DCE, 3]” (CV, 34).
3. “Al ser un don recibido por todos, la caridad en la verdad es una fuerza que funda la comunidad, unifica a los hombres de manera que no haya barreras o confines.” (CV, 34). “La unidad del género humano, la comunión fraterna más allá de toda división, nace de la palabra de Dios-Amor que nos convoca.” (CV, 34).
4. “la lógica del don no excluye la justicia ni se yuxtapone a ella como un añadido externo en un segundo momento” (CV, 34)
5. “el desarrollo económico, social y político necesita, si quiere ser auténticamente humano, dar espacio al principio de gratuidad como expresión de fraternidad.” (CV, 34)

Luego, adaptando las sugerencias de Benedicto XVI acerca de la bondad de la gratuidad en la actividad económica a la educación podríamos reescribir sus palabras en los siguientes términos: “El gran desafío que tenemos, planteado por las dificultades del desarrollo en este tiempo de globalización y agravado por la crisis económico-financiera actual, es mostrar, tanto en el orden de las ideas como de los comportamientos, que no sólo no se pueden olvidar o debilitar los principios tradicionales de la ética social, como la transparencia, la honestidad y la responsabilidad, sino que en las relaciones mercantiles el principio de gratuidad y la lógica del don, como expresiones de fraternidad, pueden y deben tener espacio en la actividad económica ordinaria. Esto es una exigencia del hombre en el momento actual, pero también de la razón económica misma. Una exigencia de la caridad y de la verdad al mismo tiempo” (CV, 36).

Deducimos que no se puede prescindir de la gratuidad, “que fomenta y extiende la solidaridad y la responsabilidad por la justicia y el bien común en sus diversas instancias y agentes.” (CV, 38). Se puede decir que “sin la gratuidad no se alcanza ni siquiera la justicia” o, con otras palabras, “practica la justicia, ampliándola con la gracias de la caridad” (ECP, 77); por tanto, en educación:

– debe haber gratuidad: no todo es de la dirección o de los profesores, debe haber auténtica comunicación con los alumnos que vaya más allá de la lógica del intercambio estudio-nota, creando un clima de bienestar porque se busca la verdad
– crear en el colegio (CV, 39) un ámbito “en donde todos tengan que dar y recibir, sin que el progreso de unos sea un obstáculo para el desarrollo de los otros” (PP, 44)
– a la vez, al igual que “la gestión de la empresa no puede tener en cuenta únicamente el interés de sus propietarios, sino también el de todos los otros sujetos que contribuyen a la vida de la empresa” (CV, 40), en el ámbito escolar la vida e inquietudes de todos colaboran a la búsqueda de la verdad y posterior goce en el bien y en la belleza.

En cuanto al mismo trabajo del profesor visto desde el principio de la gratuidad (CV, 41), reescribo a Benedicto XVI:

– el ser profesor, antes de tener un significado profesional, tiene un significado humano
– “Es propio de todo trabajo visto como «actus personae» [LE, 24] y por eso es bueno que todo trabajador tenga la posibilidad de dar la propia aportación a su labor, de modo que él mismo «sea consciente de que está trabajando en algo propio» [LE, 15]. Por eso, Pablo VI enseñaba que «todo trabajador es un creador» [PP, 27]” (CV, 41)
– Hay que esforzarse incesantemente para favorecer una orientación cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integración planetaria:

a) debemos ser protagonistas de la globalización, no las víctimas. Eso se conseguirá con la caridad y la verdad

b) la globalización es un fenómeno multidimensional y polivalente, que exige ser comprendido en la diversidad y en la unidad de todas sus dimensiones, incluida la teológica. Esto consentirá vivir y orientar la globalización de la humanidad en términos de relacionalidad, comunión y participación.

Se trata, por tanto, de saber estar con el alumno en aquello que se ha captado que le hace falta, y no es cuestión de horas extraordinarias de trabajo, sino cuestión de dedicación personal (intensidad en el trato, aconsejar una lectura, preguntar por cosas de su interés, hacer oración con él, acompañarle un domingo a participar en la Misa, etc.). Cristo se entregó una sola vez (Heb 9, 24-28), nosotros hemos de entregarnos cada día participando de la entrega de Cristo, y eso hay que transmitirlo a los alumnos a través de la gratuidad, del “darlo todo” por ese estar hecho el hombre para el don y ese fomentar la gratuidad la solidaridad o responsabilidad en el bien común, lo que se hace a través del trabajo –que se hace propio- en el que se es creativo para lograr la redención.

Resumimos con palabras León Magno esta gratuidad educativa: “debéis aplicaros a ser útiles los unos a los otros a fin de brillar como hijos de la luz (cfr. Efesios 5, 8) en el reino de Dios, al que se llega por la fe recta y las buena obras” (HE 3, 5)

BIBLIOGRAFÍA

CV       Benedicto XVI. Encíclica Caritas in veritate. Roma, 29.VI.2009

DCE     Benedicto XVI. Encíclica Deus caritas est. Roma, 25.XII.2005

ECP     San Josemaría Escrivá. Es Cristo que pasa. Rialp. Madrid 1973

HE       San León Magno. Homilías sobre la Epifanía

LE        Juan Pablo II. Laborem exercens. Roma, 14.IX.1981

PP        Pablo VI. Encíclica Populorum progressio. Roma, 26.III.1967

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