El arte de educar

10 enero, 2010

05. Facilitar la Verdad a personas que piensan y se relacionan

Filed under: Educar para ir hacia la Verdad — albayalde @ 7:59 pm

José Luis Font Nogués

El profesor no ha de quedarse en la “bondadosidad”, en un aprendizaje superficial o, incluso, en desear una hora de clase tranquila; por el contrario, no es buen método imponer lo que hay que estudiar. Es mejor empeñarse con los alumnos en buscar la verdad y eso con caridad.

“Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habría un verdadero y propio lugar para Dios. Sin la verdad, la caridad es relegada a un ámbito de relaciones reducido y privado. Queda excluida de los proyectos y procesos para construir un desarrollo humano de alcance universal, en el diálogo entre saberes y operatividad.” (CV, 4)

Sólo así la verdad imprimirá una manera de enfrentarse a la vida en un futuro cercano para los alumnos y en esos mismos momentos en que ya desarrollan su vida porque “la verdad preserva y expresa la fuerza liberadora de la caridad en los acontecimientos siempre nuevos de la historia. Es al mismo tiempo verdad de la fe y de la razón, en la distinción y la sinergia a la vez de los dos ámbitos cognitivos. El desarrollo, el bienestar social, una solución adecuada de los graves problemas socioeconómicos que afligen a la humanidad, necesitan esta verdad.” (CV, n 5)

El método para llevar la verdad a los alumnos y a sus padres comienza por darse cuenta que “la caridad y la verdad nos plantean un compromiso inédito y creativo, ciertamente muy vasto y complejo. Se trata de ensanchar la razón y hacerla capaz de conocer y orientar estas nuevas e imponentes dinámicas, animándolas en la perspectiva de esa «civilización del amor», de la cual Dios ha puesto la semilla en cada pueblo y en cada cultura.” (CV, n.33)

Vemos una doble línea de este empeño (TF, 42-43):

a. Fundamentar y vivir la fe personal en nuestras actividades diarias.

La cuestión del relativismo no afecta sólo a la cultura y a la vida pública, sino también al modo como los cristianos pueden alcanzar convicciones firmes en medio de esas condiciones externas. La fuerza de la convicción viene, en primer lugar de la gracia de la fe, de Dios; es la primera verdad que todo lo sostiene (ST, II-II.1.1). La firmeza en la fe no surge de nuestra capacidad de argumentarla, sino de fuera: de la luz de la gracia que resplandece en los testigos y en la Iglesia. Aunque tenemos la necesidad –y es compatible con lo anterior- de tener un sólido conocimiento de la fe y vivir una comunidad de fe. Es decir: se necesita una renovación de la capacidad de hacer apología, de la capacidad de dar razón de la fe, que debe ser una apología en la forma de conducta y de palabras.

b. Cuidar no favorecer el relativismo en el desarrollo del vivir cotidiano .

El relativismo de la fe comienza cuando es consciente de la diferencia entre Dios y las limitadas capacidades humanas de conocerle y de expresarle en el lenguaje. No favorecer el relativismo es testificar la verdad de nuestra fe con todas sus exigencias; es que Jesús no es sólo “verdad para mí”, sino la “verdad para ti” y “para todos”, puesto que el ser algo “verdad para mí” querría decir que es una verdad tan buena como otra cualquiera

Veamos estos aspectos desde el punto de vista de Sergio Lanza, de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Lateranense de Roma (TF, 101-106), que describe algunos rasgos problemáticos de la situación actual:

a) Hipertrofia del sujeto o rechazo de planteamientos de la autoridad con autodeterminación conforme a la personal visión de la vida
b) Identidad fluida e incierta o comercialización de la identidad
c) Identidad biográfica como resultado de episodios relativamente autónomos
d) Extenuación metafísica sin verificación veritativa, sino sólo con el interés práctico-pragmático del contagio histórico o el práctico-existencial del gusto individual (afirmaciones no veritativas sino subjetivas y funcionales)
e) Corriente llamada de “pensamiento débil” o pensamiento sin respuestas, holismo (totalidad de un sistema) gnóstico (New Age) que se centra en la estética, provisionalidad e incertidumbre
f) Dictadura del relativismo: “la cultura es puesta en oposición a la verdad, (…) la praxis ha tomado el puesto de la verdad y ha desplazado el eje de las religiones (CEA)
g) De-moralización o ética de la emoción y del gusto incapaz de soportar vínculos con un hedonismo que es capaz de manipular la naturaleza y la misma vida (bioética)
h) Pensamiento instrumental con conocimiento de los medios pero no de los fines
i) Movilidad estructural de carácter transversal e invasivo (movilidad física, social y mental) que hace pasar de una sociedad monocéntrica a policéntrica, de estática a dinámica.

La movilidad descrita por Sergio lanza es peligrosa porque se encuentra en el plano de los valores y de los estilos de vida, aunque a veces de modo subterráneo y casi insensible pero que a la larga nos hace preguntar “¿qué ha pasado?”. El reto de los padres y de los educadores es saber formar en esas coordenadas.

BIBLIOGRAFÍA

CEA    J. Ratzinger. Conferencia en el Encuentro de los obispos de la Federación de las Conferencias Episcopales Asiáticas. Hong Kong, 2-6.III.1993

CV       Benedicto XVI. Encíclica Caritas in veritate. Roma, 29.VI.2009

ST        Santo Tomás de Aquino. Suma Teológica

TF       Bernhard Körner. La transmisión de la fe a la luz de la nueva evangelización. VIII Simposio “La transmisión de la fe en la sociedad contemporánea”. Actas. Eunsa. Pamplona 2008

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