El arte de educar

30 agosto, 2009

Feijoo y las Cartas eruditas y curiosas

Filed under: Jornada Interdisciplinar del Neoclasicismo — albayalde @ 6:25 pm

Alejandro Sánchez Frías

El Neoclasicismo representa la reacción contra el arte rococó, al que considera falso y aparatoso. Se impone la norma clásica y la influencia de las teorías del alemán Wincklemann: “La única belleza es la clásica; el arte no debe hacer sino imitarla. Toma de lo clásico su aspecto externo, sin captar su sentido humanístico. Toda Europa se hace neoclásica y las ciudades se embellecen con grandes edificios y frontones, arcos del triunfo, etc. La escultura pasa a copiar a la griega y la pintura se vuelve rígidamente académica.                  (Pulsar Feijoo)

Surge así un nuevo concepto de literatura. La obra literaria ha de proporcionar gozo estético y utilidad moral, según el viejo principio de Horacio. La literatura se pone al servicio de la reforma social, entendida en el sentido que le daba la época.

El aspecto crítico y los temas de la Ilustración pasan a la literatura: el racionalismo científico, la divulgación de las nuevas ideas, los proyectos de reforma política y económica, la preocupación por el estado del país, la crítica a las costumbres.

El género más utilizado para la crítica social es el ensayo, vinculado al afán didáctico de la época. Con estructura libre y lenguaje moderno, divulgó reflexiones sobre diversos asuntos (decadencia nacional, educación, situación social, etc.).

Se distinguen dos tipos de ensayo:

-Didácticos y enciclopédicos: exponen problemas sociales, religiosos y políticos para erradicarlos.

-Humanístico y pedagógico: versan sobre economía, sociología y Derecho.

En la literatura española los aspectos críticos están presentados en las tres grandes figuras de la literatura de ideas: Cadalso, Jovellanos y Feijoo. Al padre Feijoo, como veremos más adelante, le mueve un propósito educativo que alcanzó, por la difusión de sus obras, a toda España. Sus colecciones de ensayos, el Teatro Crítico Universal y las Cartas eruditas y curiosas van dirigidas a remover los espíritus y a cambiar la mentalidad colectiva. Su divulgación de conocimientos y el combate por “desterrar los errores comunes” hacen de él una de las personalidades de mayor influencia en la cultura española.

José Cadalso revisa los temas más preocupantes de la sociedad española del momento, como la falsa erudición en “Eruditos a la violeta” o la Historia del Imperio español. Analiza el problema de España en sus Cartas Marruecas. Jovellanos, aparte de su literatura de creación, destaca por la literatura didáctica o de ideas. Sus informes, memorias y discursos caen dentro de lenguaje artístico. Es el prototipo de hombre ilustrado español: moderado, religioso y patriota.

También tuvo gran influencia la sátira anovelada del Padre Isla: “Historia del famoso predicador fray Gerundio de Campazas, alias Zotes”.

A continuación nos centramos en el mencionado monje benedictino Benito Jerónimo Feijoo. Sus obras, que criticaban la Filosofía, la Teología y la Medicina, entre otros estudios, provocaron dos situaciones: por un lado, la aparición de envidias y conjuras de aquellos que se cerraban a la innovación, sobre todo entre los frailes tomistas y escolásticos; por otro, condujo a la difusión de nuevas ideas, provocando una diferente modalidad en el pensamiento y la expresión. Insistía constantemente en que los avances científicos no eran incompatibles con la religión, así como en la abolición de las supersticiones y falsas creencias.

Para evidenciar de la mejor manera posible la crítica de Feijoo citaremos los fragmentos más relevantes de algunas de sus Cartas y los comentaremos.

Respecto a la Medicina

Carta 8/Tomo I: Con ocasión de haber enterrado, por error, a un hombre vivo en la Villa de Pontevedra, Reino de Galicia, se dan algunas luces importantes para evitar en adelante tan funestos errores.

En esta carta, Feijoo relata cómo un vecino de este pueblo tiene un accidente y, tras las rutinarias comprobaciones médicas, es declarado muerto. Sin embargo, al día siguiente, se notó que el la tapa del sepulcro se había movido, y el muerto estaba en posición de intentar salir. La muerte había sido imaginada.

Tras esto, menciona otros hechos semejantes. Atribuye estos errores a la incapacidad de los médicos: “No hay lágrimas que basten a llorar dignamente la impericia de los Médicos, a quien son consiguientes tales calamidades”. Exhorta a los médicos a llevar un examen más riguroso del cadáver y a evitar la premura en su entierro alegando la putrefacción de éste, aceptado por muerte por enfermedad contagiosa pero no por violenta: “es ajeno de razón discurrir el riesgo expresado en toda muerte violenta, y aun casi en todas las que son ocasionadas de accidentes repentinos […]. Los mismos melindrosos Físicos, que están preocupados de tan injusto temor, sin melindre, ni asco, comen el carnero, la vaca, y otras carnes, tres cuatro, y cinco días después de muertas.

Critica a los médicos por su hipocresía, temiendo presenciar a cadáveres humanos en proceso de corrupción y comiendo animales tras llevar varios días muertos.

Carta 16/Tomo I: Del remedio de la Transfusión de la sangre

Tras recibir una carta anunciando el novedoso descubrimiento de la transfusión de sangre, refiere Feijoo que este método ya fue presentado por Ricardo Lower en 1665. Además, refiere que este método tenía éxito en algunos animales, pero en hombres enfermos había tenido desastrosas consecuencias. Evidentemente no se conocían los tipos de sangre descubiertos por Landsteiner descubiertos dos siglos después, de ahí lo juicioso de la observación de Feijoo: “es insigne temeridad usar de la Transfusión para curar enfermedad alguna.” La aplicación en esta época no podía tener sino consecuencias perjudiciales.

Respecto a la Teología

Carta 43/Tomo I: Sobre la multitud de Milagros

Feijoo recibe un mensaje en el que se le describen multitud de milagros realizados por la Virgen María para persuadirle de la abundancia de éstos. Sin embargo, considera que la mayoría de éstos responden a curas de enfermedades temporales, tomadas por el pueblo llano las curaciones naturales como prodigiosos milagros.

Feijoo señala la necesidad de que los milagros sean estudiados por el Obispo de lugar, como se estableció en el Concilio de Trento. En caso contrario, los milagros no comprobados pueden ser utilizados en contra del cristianismo: “la inobservancia de aquella regla toman ocasión los Herejes para hacer mofa de los Milagros que califican la verdad de nuestra Religión.” Por ello, establece que las curas milagrosas deberán darse en casos de enfermedades incurables, de suceso instantáneo, el resultado de dicha curación debe ser permanente sin que existan remedios conocidos.

Carta 45/Tomo I: Del valor actual de las Indulgencias Plenarias

En esta carta de menciona la negación de un religioso de que el Jubileo otorgue Indulgencia Plenaria, el perdón de toda pena recibida por los pecados. Por este motivo se pide a Feijoo que deshaga la confusión.

Comienza afirmando que la Indulgencia Plenaria remite las penas, pero considera que el pueblo está engañado: “Es a la verdad común entre los modernos la opinión que atribuye todo aquel efecto a la Indulgencia Plenaria; pero no pasa de opinión: por tanto, a nadie da seguridad de que aquel beneficio indemnize de toda la pena merecida por las culpas.” Considera que esta falsa seguridad es peligrosa para el pueblo por dos razones: porque en caso de que fuera falsa, aquellos que la habían seguido estarían obligados a pagar sus penas en el Purgatorio. En segundo lugar, porque confiando en la Indulgencia dejan de realizar todas buenas que reportan beneficios de Dios. Por ello, es necesario mostrar al pueblo que: “la Indulgencia Plenaria se dice tal, no porque actualmente, y siempre remita toda la pena, sino porque es capaz de remitirla, suponiendo de parte del sujeto disposición proporcionada: de modo, que según la mayor, o menor disposición del sujeto, remite más, o menos cantidad de pena; y en algunos aunque realmente muy pocos, en quienes halla disposición para la remisión de toda, la remite toda.”

Respecto a la Filosofía

Carta 15/ Tomo IV: De los Filósofos Materialistas

Recibe Feijoo una carta en la que se le pregunta por los nuevos filósofos materialistas, a raíz de unas conclusiones publicadas supuestamente a favor de éstos.

Responde que la secta no es reciente, si no que se remonta a la época de la Grecia Antigua. Defiende que Platón es injustamente considerado materialista, ya que habla dignamente del alma, con una participación divina, aunque la componga de los cuatro Elementos. Define a los materialistas como una corriente que: “pretende envilecer al alma racional, degradándola de su espiritualidad; ya porque conduce derechamente al Ateísmo.”

Afirma que sólo un insensato o un demente podría afirmar completamente esta postura, que puede dudar o titubear, pero no afirmarlo. Así, no existiría la libertad al estar anclada la vida a actos meramente mundanos.

Respecto a las supersticiones

Carta 25/Tomo I: Sobre la virtud curativa de los Lamparones, atribuidas a los Reyes de Francia.

En esta, Feijoo desmitifica una vez más las patrañas urdidas por los que se preocupaban en que ciertas cosas tuvieran publicidad. Ya había expertos en marketing en la época, interesados en que peregrinos de todo el mundo viajaran a Versalles para sanar de los Lamparones (escrofulosis).

Se decía que esa prerrogativa sanatoria le venía a los reyes franceses desde Clodoveo, el rey de los Francos, perteneciente a la importante familia de los Merovingios. Desde entonces, el día de Pentecostés, confesados y comulgados y en plena gracia de Dios, los reyes pasaban ante los escrofulosos imponiendo las manos y muchos de ellos quedaban curados. Pero, una vez más, el Padre Feijoo no se deja convencer por tan débil argumento y piensa que algo tendrá que ver en las curaciones, las artes de los médicos que a todos los enfermos habrían visitado, los beneficios del viaje y sobre todo, el enorme poder de las esperanzas en la curación y la fe en el milagro que cada viajero enfermo portaba. Estas curaciones son atribuidas a muchas otras cortes europeas, con discutidos orígenes: “La discrepancia de opiniones, en cuanto al origen de la gracia, nada prueba. En todas clases de cosas son innumerables los efectos ciertos, y dudosas, e ignoradas las causas. La existencia de tales, o tales familias, es incontestable su origen, y antigüedad, u disputada, o enteramente escondida.”

Sobre la mujer

Teatro crítico universal/Discurso 16: Defensa de las Mujeres

En este discurso, Feijoo trata un tema tan actual como la libertad de la mujer: “Los discursos contra las mujeres son de hombres superficiales. Ven que por lo común no saben sino aquellos oficios caseros, a que están destinadas; y de aquí infieren (aun sin saber que lo infieren de aquí, pues no hacen sobre ello algún acto reflejo) que no son capaces de otra cosa. El más corto Lógico sabe, que de la carencia del acto a la carencia de la potencia no vale la ilación; y así, de que las mujeres no sepan más, no se infiere que no tengan talento para más.

63. Nadie sabe más que aquella facultad que estudia, sin que de aquí se pueda colegir, sino bárbaramente, que la habilidad no se extiende a más que la aplicación”.

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