El arte de educar

30 agosto, 2009

Feijoo y las Cartas eruditas y curiosas

Filed under: Jornada Interdisciplinar del Neoclasicismo — albayalde @ 6:25 pm

Alejandro Sánchez Frías

El Neoclasicismo representa la reacción contra el arte rococó, al que considera falso y aparatoso. Se impone la norma clásica y la influencia de las teorías del alemán Wincklemann: “La única belleza es la clásica; el arte no debe hacer sino imitarla. Toma de lo clásico su aspecto externo, sin captar su sentido humanístico. Toda Europa se hace neoclásica y las ciudades se embellecen con grandes edificios y frontones, arcos del triunfo, etc. La escultura pasa a copiar a la griega y la pintura se vuelve rígidamente académica.                  (Pulsar Feijoo)

Surge así un nuevo concepto de literatura. La obra literaria ha de proporcionar gozo estético y utilidad moral, según el viejo principio de Horacio. La literatura se pone al servicio de la reforma social, entendida en el sentido que le daba la época.

El aspecto crítico y los temas de la Ilustración pasan a la literatura: el racionalismo científico, la divulgación de las nuevas ideas, los proyectos de reforma política y económica, la preocupación por el estado del país, la crítica a las costumbres.

El género más utilizado para la crítica social es el ensayo, vinculado al afán didáctico de la época. Con estructura libre y lenguaje moderno, divulgó reflexiones sobre diversos asuntos (decadencia nacional, educación, situación social, etc.). (more…)

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5 agosto, 2009

Una propuesta educativa de Esopo

Filed under: Educación — albayalde @ 7:17 pm

Se considera que Esopo (Grecia, siglo VI a. C.) consolida el estilo literario breve y con moraleja que llamamos “fábula”.

En la fábula titulada “Los dos perros” da un consejo de constante actualidad:

“Un hombre tenía dos perros; había enseñado a uno de ellos a cazar, y al otro le tenía encomendada la guardia de la casa. Cuando el que cazaba traía algo, lo comían juntamente uno y otro, lo cual llevándolo a mal el cazador, reconvino al otro de que no haciendo nada viniese luego a participar de lo que él cazaba después de trabajar todo el día. No es a mí, respondió éste, sino al amo, a quien debes reprender, pues no me ha enseñado a cazar, sino a comer de lo que cazan otros.

No debe reprenderse a los hijos mal educados que nada saben, sino a sus padres, porque no han procurado enseñarlos.”

Hasta aquí el texto de Esopo, que en formulación positiva podría decir: Efectivamente, en todos los siglos, hoy también, son los padres los que aportan la tarea amorosa de la educación de sus hijos, tarea que -además de indispensable- es hermosa y hace felices a padres e hijos.

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