El arte de educar

17 julio, 2009

Santo Domingo en Soriano (Alonso Cano, 1648-1652)

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José Luis Font Nogués

Uno de los temas pintados por Alonso Cano representa el milagro sucedido en Soriano (Italia) la noche del 15 de septiembre de 1530. Es posible que Alonso Cano conociera, no sólo el hecho extraordinario, sino también los lienzos o algunas estampas de óleos de otros autores como, por ejemplo, Zurbarán. La obra de arte titulada “Santo Domingo in Soriano” tiene un boceto del mismo Alonso Cano conservado en la Biblioteca Nacional de Madrid y el óleo se encuentra en el Museo de la Fundación Gómez-Moreno, en Granada.

Santo Domingo in Soriano (Alonso Cano)
Santo Domingo in Soriano (Alonso Cano)

Este tema nos lleva al año 1510. Cuenta la tradición que en la ciudad de Cantanzaro, situada al sur de Italia y en la Calabria Ulterior, se encontraba un dominico piadoso y austero llamado Fray Vicente. Un día, bajo inspiración de Santo Domingo, Fray Vicente de Cantanzaro poniéndose en camino llegó a Soriano para fundar un convento en esa ciudad y lo llegó a construir con la ayuda de la Divina Providencia porque tenía gran escasez de medios materiales. Así, se estableció en Soriano una pequeña comunidad de frailes dominicos que vivía casi ignorada. Pero en 1530 cambió el rumbo del monasterio.

En el lienzo recoge el acontecimiento de la noche del 15 de septiembre de ese año, cuando la Virgen se apareció al hermano sacristán del monasterio -Fray Lorenzo da Grottaria- y le entregó una tela con la representación de Santo Domingo. En la aparición, junto a la Santísima Virgen María, están también Santa María Magdalena y Santa Catalina de Alejandría como patronas de la orden de Santo Domingo. Ellas le entregan un lienzo con la imagen de Santo Domingo de Guzmán y esta pintura es colocada en la iglesia del convento, causando la veneración de todas las personas, atrayendo numerosas peregrinaciones y dando renombre al convento que desde entonces se llamó Santo Domingo de Soriano. Desde entonces la imagen milagrosa de “Santo Domingo en Soriano” ha gozado de gran veneración y devoción.

Relato del milagro

El acontecimiento extraordinario lo relata Raimundo Castaño, de la Orden de Predicadores de Santo Domingo, de la siguiente manera:

“Fue Fray Lorenzo a encender las velas para maitines y al volver vio a tres señoras de sublime aspecto… Una le llamó y le preguntó por el titular de aquella iglesia y qué imágenes tenía. Y como él contestase que el titular era Santo Domingo y que no había más imagen que una, toscamente pintada en la pared sobre el altar, la Señora, sacando un gran rollo de tela, se lo entregó diciendo: “Lleva esta imagen al superior y que la ponga en vez de la otra”. Encontrándose el sacristán con los frailes que venían a maitines, les contó lo ocurrido pero no le creyeron hasta que, desenvolviendo el lienzo, vieron la efigie y conocieron su origen sobrenatural. Fueron en busca de las aparecidas sin que ninguno diera con ellas y entonces comprendieron el misterio… A mayor abundamiento, la noche siguiente, orando un fraile se le apareció Santa Catalina virgen y mártir, de quien era muy devoto y le reveló, cómo la donante había sido la Santísima Virgen acompañada de Santa María Magdalena y de ella misma, pues ambas eran protectoras de la Orden y debían intervenir en cuantos favores el cielo le dispensaba.

Su efigie tiene una expresión mezclada de majestad y de humildad… en su semblante se retrata madurez de hombre y de alegría infantil, y tiene suave palidez, indicio de mortificación corporal, y tranquilidad de alma. Pero sobre todo parece respirar bondad. Muchos artistas han querido copiarla sin acierto… La estatura de la efigie mide poco más de cinco palmos. En la mano derecha tiene un libro y en la izquierda una azucena. El rostro es algo afilado y la nariz aguileña; los cabellos son en gran parte canos y los restantes, así de la barba como de la cabeza, tiran a rubios; los ojos son serenos y, de doquier que se miren, corresponden al espectador, infundiendo temor santo. Los vestidos no cubren el talón, sino que aparece todo el pie, con calzado negro.

La devoción popular a Santo Domingo in Soriano creció notablemente y todos, desde los sencillos hasta nobles, reyes y papas, contribuyeron al engrandecimiento del Santuario. Apenas hay iglesia en la Orden en que no se vea algún cuadro representando la aparición y entrega del milagroso lienzo con el título de Santo Domingo de Soriano”

Algunas representaciones pictóricas del milagro en Soriano a lo largo del siglo XVII

Encontramos en el siglo XVII algunas representaciones de este milagro dominicano que estudiamos  por orden  cronológico:

1º) Vicente Carducho, nacido en Florencia hacia 1576 y trasladado a los nueve años a España con su hermano para trabajar en El Escorial, pintó en tiempos de Felipe III y Felipe IV; murió en Madrid en 1638. A Madrid llegó Fray Joao de Vasconcelos, prior del convento de Santo Domingo de Benfica (Portugal) para encargarle el cuadro del milagro de Santo Domingo en Soriano. En la página “portugaldominicano” de internet podemos leer sobre un cuadro conservado en Benfica: “S. Domingos de Benfica, igreja do antigo Convento. 1ª capela, à entrada, do lado do evangelho. Quadro da autoria de Vicente Carducho (encomendado na Corte de Madrid pelo prior do Convento e Pregador d’el-Rei, o Venerável Fr. João de Vasconcelos). Bibliografia: * ALMEIDA (OP), (Fr.) António-José de (1999) – «Imagines Sacrae» no Convento de São Domingos de Benfica. Lisboa: Universidade de Lisboa, Faculdade de Letras, 1999. 2 vols. Tese de Mestrado em História da Arte (policopiada)”.

Santo Domingo in Soriano (Carducho)

Santo Domingo in Soriano (Carducho)

2º) Obra de Juan Bautista Maino (1578-1649) conservada en L’Ermitage de mejor calidad que otra sobre el mismo tema de Herrera el Mozo. Precisamente, cuenta Harold E. Wethey citando a Lázaro Díez del Valle, que el pintor Fray Juan Bautista Maino llamó al cuadro de Cano “Milagro del pozo”-pintado entre 1638 y 1640- el cuadro más hermoso que jamás había visto, de tal manera que, según cuenta Palomino, Felipe IV acudió a esa iglesia para contemplarlo. Por lo que su lienzo de Santo Domingo en Soriano será aproximadamente contemporáneo al de Alonso Cano.

3º) Juan del Castillo (1590 – 1657) lo pinta en 1625; está en el convento dominico Madre de Dios de Carmona. Juan del Castillo trabaja en Sevilla pero está eclipsado por los maestros más importantes del momento: Pacheco, Herrera el Viejo y Zurbarán. En su taller trabajó Alonso Cano y debió ser amigo suyo porque contribuyó con generosidad a pagar deudas que Alonso había contraído; también con él se formó Murillo, a quien apadrinó una de sus hijas en 1650.

Santo Domingo in Soriano_Juan del Castillo

4º) Francisco de Zurbarán (1598-1664) pinta este mismo tema para la Iglesia de San Pablo de Sevilla que era en aquel momento convento de dominicos y actualmente es la iglesia de la Magdalena. Este cuadro le fue encargado haciendo pareja con otro de una curación por los dominicos del convento de San Pablo de Sevilla. El lienzo era encargado para la clausura. La fecha de composición se da en 1626 y se conserva en la iglesia para la que fue pintado.

Santo Domingo in Soriano (Zurbarán)
Santo Domingo in Soriano (Zurbarán)

5º) G.B. Carlone pinta en la iglesia d N.S dell’Orto de la ciudad de Chiavari, fundada en 1613, el lienzo titulado “Visitazione di S.Domenico a Soriano”, que es datada en el siglo XVII.

Santo Domingo in Soriano (Carlone)
Santo Domingo in Soriano (Carlone)

6º) Tras estas obras, Alonso cano hace un boceto a lápiz y un óleo entre 1648 y 1652, que estudiamos más adelante.

7º) Antonio de Pereda estudia el mismo tema de Santo Domingo en Soriano. En la web del Museo Cerralbo –donde se conserva esta obra de arte- se lee “La obra fue pintada entre 1653 y 1656 para la Capilla de don Fernando Ruiz de Contreras, Marqués de la Lapilla, del madrileño convento de Santo Tomás, conocido popularmente como Colegio de Atocha. El patronato de la Capilla de Santo Domingo Soriano había recaído en la casa del Marqués de Cerralbo y, a consecuencia del incendio que se produjo en 1872, don Enrique de Aguilera y Gamboa, se vio en posesión inesperadamente hereditaria del gran cuadro de Pereda y de dos grandes lienzos de Herrera el Mozo, que hoy también forman parte de la colección. (…) Pereda representa el momento en que la Virgen entrega el cuadro al fraile de Soriano, en el interior de una iglesia gótica del siglo XV, con una gran pintura en el altar mayor que representa la Asunción. Esta pintura sorprende por el carácter más barroco, suelto y dinámico de la composición”.

Santo Domingo in Soriano_Pereda (Cerralbo)

8º) Cuadro conservado en L’Ermitage de Leningrado que Harold E. Wethey supone es una copia realizada por Herrera el Mozo basándose en la iconografía de Cano. Francisco Herrera el Mozo nació en Sevilla en 1622 y murió en Madrid en 1685; estuvo en Italia entre 1650 Y 1655, por lo que su óleo sobre Santo Domingo in Soriano debe ser pintado entre 1655 y 1685.

El dibujo de Alonso Cano (posiblemente anterior a 1648)

Se conserva un dibujo en la Biblioteca nacional de Madrid cuyo grabador es Pedro de Obregón y parece reproducir un dibujo de alonso Cano acerca del Milagro de Santo Domingo en Soriano. Su autoría y fechas son difíciles de determinar, pero podemos decir:

Santo Domingo in Soriano (Alonso Cano, dibujo)
Santo Domingo in Soriano (Alonso Cano, dibujo)

a) En la esquina inferior izquierda del grabado aparece la firma de Alonso Cano seguidas de las letras “inv”, con lo que se indica que Alonso Cano es el inventor del dibujo. En la esquina inferior derecha aparece la firma de Pedro de Obregón como “editor”. No aparece el nombre del grabador que, muy bien pudo ser Diego de Obregón, hijo de Pedro de Obregón y estrecho colaborador de Alonso Cano en la producción de estampas.

b) Parece certificar la autoría de este dibujo a Alonso Cano el hecho de decir Ceán que en la biografía de Pedro de Obregón hace constar que éste conservaba una copia de un dibujo original de Alonso Cano que poseía D. Pedro González Sepúlveda y que representa el pasaje de santo Domingo en Soriano.

El óleo de Alonso Cano (hacia 1648 – 1652)

El mismo tema que otros han trabajado lo pinta Alonso Cano en óleo sobre el año 1650. El catálogo de las obras de Alonso Cano ofrecido por Harold E. Wethey contiene en su número 65 el título de la obra “Santo Domingo, El Milagro en Soriano” y nos lo cataloga como un lienzo de medidas 1,16 x 1,57 metros, conservado en Madrid –en la Colección Gómez-Moreno- y compuesto entre los años 1648 y 1652. Nos dice Wethey que está documentado por los siguientes caminos:

a) el grabado de Pedro de Obregón

b) el dibujo de la Kunsthalle de Hamburgo, que es una copia del grabado citado anteriormente de Pedro de Obregón

c) una pintura de este tema –de 0,836 x 0,67 metros- que aparece en el inventario hecho en 1733 de la hacienda de Cea Salvatierra, de Málaga

La fecha de composición se puede situar entre 1648 y 1652 porque tiene analogías de tratamiento pictórico con el tema de San Isidro y el Milagro del pozo (hacia 1646 y 1648), que se hallaba en el retablo del altar mayor de la iglesia de Santa María en Madrid y éste hay que fecharlo –en palabras de Harold E. Wethey- posteriormente a los retablos de Getafe (1645) y anterior a 1649, ya que Maino murió en 1649 y había conocido y admirado a Alonso Cano y su cuadro El Milagro del pozo. En cualquier caso, Santo Domingo in Soriano es realizado en Madrid, tras la vuelta de Valencia en septiembre de 1645 y su marcha a Granada en 1652.

Al parecer del profesor Domingo Sánchez-Mesa, esta obra de Alonso Cano ha sido puesta en relación con su otro lienzo titulado Milagro del Pozo de San Isidro, que Alonso Cano pinto entre 1638 y 1640. En efecto, se pueden comparar algunas características comunes:

a) ambas obras tienen técnicas pictóricas cercanas

b) las figuras de María Magdalena y de Santa Catalina parecen tener los mismos modelos en ambos óleos

Estudiamos la figura de la Virgen en el cuadro de “Santo Domingo in Soriano”:

Santo Domingo in Soriano_Alonso Cano - (Virgen)

a) parece estar sentada sobre un trono de nubes sostenido por unos ángeles y querubines, lo que da testimonio de la naturaleza milagrosa del momento

b) señala con el dedo índice de su mano derecha el lienzo desplegado con el retrato de Santo Domingo

c) los tonos de las vestiduras son cálidos, con manto azul de realeza y túnica roja de maternidad de su Hijo Redentor

d) el rostro es del mismo tipo que la mayoría de los que ha conseguido Alonso cano para la Virgen María

e) está tocada con velo ligero –tanto en su volumen como en su textura- que arropa la belleza del rostro

La figura de Fray Lorenzo da Grottaria:

Santo Domingo in Soriano_Alonso Cano (Fray Lorenzo)

a) su figura blanca contrasta en el entorno de colores venecianos azules, rojos y rosas, por un lado y en la parte principal, y verdes, violeta y ocres en las partes más secundarias y que envuelven el cuadro

b) el hábito blanco está muy bien delimitado en dibujo, forma y color, modelado e iluminación

c) su rostro -admirado- entra en conversación con la Virgen María

d) está en actitud de reverencia ante el milagro

e) es una figura contemplativa, que recibe un don celestial

Santa María Magdalena:

Santo Domingo in Soriano_Alonso Cano (Santa María Magdalena)

a) sostiene el lienzo desplegado de Santo Domingo en la parte que queda junto a Fray Lorenzo da Grotteria

b) ayuda a la composición del cuadro de manera imprescindible para su composición

c) un rico paño le cubre los hombros, del mismo corte del que pinta en el “Milagro del pozo”

Santo Domingo in Soriano_Alonso Cano Alonso Cano_Milagro del pozo

d) la expresión de su rostro y de su mirada ayudan a la contemplación del regalo que hace la Virgen María

Santa Catalina de Alejandría:

Santo Domingo in Soriano_Alonso Cano) (Santa Catalina)

a) parece igualmente de otro modelo del “Milagro del pozo”

b) en su caso, el paño que cubre su pecho vuela hacia el centro superior de la composición, también al estilo de Cano

c) el tono rojo de ese paño ayuda a no hacerse notar tanto que estropee la composición y la descentre de la escena importante

d) en cambio, el tono blanco de sus brazos y manos sí colaboran a centrar la mirada en el regalo de la Virgen

El diálogo entre los protagonistas del cuadro:

La composición recoge el momento del diálogo mediante el que la Virgen María entrega a Fray Lorenzo da Grottaria el lienzo con la figura de Santo Domingo de Guzmán.

Santo Domingo in Soriano_Alonso Cano (conversación)

a) María Magdalena y Santa Catalina portan el lienzo y lo muestran con delicadeza y atención, dando importancia al obsequio y colaborando con la Virgen

b) María Magdalena mira complacida, con aprobación y admiración

c) Santa Catalina aún está terminando su tarea de desplegar el lienzo con sumo cuidado

d) La Virgen María ha comenzado a explicar la figura de Santo Domingo en una postura que transmite sapiencia –por su estar sentada en una cátedra- maternidad –porque mira con cariño- y autoridad para ser obedecida –porque indica con su dedo lo que debe ser Fray Lorenzo da Grottaria-, por lo que el momento es un acto de magisterio solemne

e) Fray Lorenzo da Grottaria tiene un asombro amoroso, sin miedo ni incertidumbre; está recogiendo ya el lienzo y lo acepta

f) Los ángeles ayudan, como en otros cuadros de alonso Cano, son testigos que no se hacen notar, pero que colaboran a la sublimidad de esta escena de orden superior

La figura de Santo Domingo:

Santo Domingo in Soriano_Alonso Cano (Santo Domingo)

a) se resalta sobre el fondo gris del lienzo

b) su hábito blanco, bien tratado como el de Fray Lorenzo, llega a diluirse en resplandor en el entorno de su pierna derecha, con la que parece avanzar en una actitud comunicativa

c) su mirada es penetrante

d) en su mano derecha porta un libro, con el que nos indica la doctrina que predica

e) en su mano izquierda lleva una azucena que significa la pureza

f) el misterio de Santo Domingo queda resaltado al estar envuelto en su capa negra

Nos fijamos ahora en la composición del cuadro:

Estudiadas independientemente cada figura y visto que están intercomunicadas y cada una cumple su papel en un diálogo celestial, también la forma compositiva ayuda a esa conversación familiar.

Santo Domingo in Soriano_Alonso Cano

Toda la escena en su conjunto se ciñe al interior de un óvalo o elipse apaisada que comienza al pie de la figura de la Virgen María, junto al ángel apenas visible que se sitúa en su pie derecho, sigue elevándose por el brazo izquierdo de la Virgen y hasta su cabeza que ya llama la atención con su rostro, para continuar con la cabeza deliciosamente coronada de Santa Catalina, seguir por el vuelo del paño de sus hombros hasta Santa María Magdalena y, por su vaso de alabastro, llegar al blanco de Fray Lorenzo da Grottaria. La elipse ya está casi cerrada. En este punto nos encontramos dos movimientos: uno, el que cierra la elipse a través del extremo de su hábito en forma de escapulario para dejar una línea invisible hasta llegar de nuevo a los ángeles y otra, la diagonal que desde su cuerpo blanco se eleva hacia su brazo y el cuadro de Santo Domingo para enlazar con la mano de la Virgen y esto ayuda a la línea no dibujada del diálogo cara a cara de Fray Lorenzo con María, cuestión principal del mensaje que recoge el óleo.

El mensaje del cuadro

El lienzo tiene un mensaje de esperanza y de fidelidad al espíritu de la Orden de Predicadores, para lo que la Virgen le muestra a Fray Lorenzo da Grottaria al fundador de la misma, Santo Domingo, del que tiene que aprender la doctrina y el espíritu para llevar a cabo la misión de la Orden.

Quienes muestran el cuadro de Santo Domingo son protectoras: Santa María Magdalena y Santa Catalina de Alejandría, que llevarán sus tareas junto a la Madre, la Virgen María.

El ambiente celestial del lienzo nos hace entrar en el ámbito del fin último: la salvación eterna.

Por tanto, esta obra de arte es una catequesis desprendida de las líneas maestras del Concilio de Trento y una expresión de la devotio moderna del arte barroco.

La Fundación Gómez-Moreno

El óleo de Alonso Cano se conserva en el Museo del Instituto Gómez-Moreno y Fundación Rodríguez-Acosta, situado en la colina del Mauror –junto a Torres Bermejas- en la ciudad de Granada. El Instituto guarda y conserva la herencia de Manuel Gómez Moreno.

Manuel Gómez Moreno nació en Granada en el año 1870 y se formó junto a su padre, historiador y pintor. En 1970 sus hijas pusieron en marcha la conservación del legado, en 1972 la Fundación Rodríguez Acosta crea el Instituto Gómez Moreno para exposición e investigación en sus museo, archivo y biblioteca; en 1982 se abre al público el Instituto.

Las adquisiciones y donaciones de Gómez Moreno forman un rico material de pintura, escultura, artes decorativas, tejidos, grabados, dibujos, monedas, medallas, piezas arqueológicas y documentos. Entre ellos se encuentra el lienzo de Santo Domingo en Soriano pintado por Alonso Cano.

El cuadro de Alonso Cano lleva una inscripción del siglo XIX al dorso: “Soy de la Excma. Señora Condesa de Villaverde de la Alta. M. V. de B.”.

El óleo ha sido restaurado entre 2005 y 2006.

El 22 de enero de 2009 formó parte de la exposición “Alonso Cano en el legado Gómez-Moreno” organizada en una colaboración entre las Fundaciones “Rodríguez-Acosta” y “Caja Rural de Granada” en la Sala Zaida.

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BIBLIOGRAFÍA:

Castaño, Raimundo OP. Santo Domingo de Guzmán, Editorial Juan Gili, Barcelona, 1909.

VVAA. Alonso Cano. Dibujos. Catálogo exposición. Museo del Prado. Madrid 2001

Sánchez-Mesa Martín, Domingo / Martínez Justicia, María Teresa. Alonso Cano. Arte e Iconografía. Catálogo Exposición. Museo Diocesano. Granada 2002

Wethey, Harold E. Alonso Cano. Pintor, escultor y arquitecto. Alianza Editorial. Madrid 1983

http://www.dominicos.org (Visitada en 21.IV.2009)

http://www.fundacionrodriguezacosta.com (Visitada en 30.VI.2009)

http://islapasionforos.mforos.com (Visitada en 19.IV.2009)

http://museocerralbo.mcu.es (Visitado en 23.IV.2009)

http://portugaldominicano.blogspot.com (Visitada en 26.IV.2009)

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