El arte de educar

28 enero, 2009

Al amparo de Sierra Nevada

Filed under: Los solares de la Casa del Gallo — albayalde @ 6:04 pm

José Luis Font Nogués

Hace tiempo que ha salido el sol. El día anunciado ha seguido su curso y la inmensa esfera roja se oculta por el poniente. La mayoría de las jornadas veo así el límite del horizonte traspasada las sierras y por donde el río se pierde con el caudal de hermanos menores rumbo al océano abierto.

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Callada resplandece la luna sobre el manto nevado de la sierra, coqueteando con la sucesión de montes, ocultándose con sinuosos embrujos por valle. Sube la luna hasta su máximo resplandor y, rendida, como con un desvaído, deja salir de nuevo al sol.

Una civilización y otra se suceden también en esta contemplación y, periodo tras periodo, dejan bajo tierra mil sucesos que alegran, entristecen, intrigan o interesan para comprender a los pobladores de estas tierras.

¿Quién levantó este paraíso, esta vega, esta agua, este vergel, que atrajo a tantas personas para esparcir las almas, sus reinos y riquezas, sus anhelos de felicidad? ¿Qué hombres se fijaron en estas variadas colinas y amables valles para posar en ellos su morada? ¿Quién fue capaz de modelar ocultos jardines desde los que se contemplara tan singular belleza? ¿Qué aportaron tantas culturas para conseguir Granada?

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Surgió una inmensa cordillera de pizarra dura, donde el silencio y la soledad dan paso a la belleza. A sus pies, en unas colinas de la época del pliocuaternario, nadie ha visto a sus primeros habitantes. Pasaron, sin duda, muchas civilizaciones. Desde los valles mirarían inquietos el misterio de las montañas. Reposarían, pero debían librarse de ataques de otros que, aunque humanos, se presentarían como enemigos. Las pequeñas colinas que se levantaban en torno a diversos ríos daban buenas perspectivas de defensa, mientras que los valles y las vegas regadas por las limpias aguas que bajaban de las altas nieves, ofrecían el alimento y el reposo necesario. sierranevada34

Mirando hacia el sur, al pie de la gran sierra, y hacia el suroeste, donde la vista se pierde en el horizonte, ha habido antepasados de la época del Neolítico que dejaron a sus familiares fallecidos en unos sepulcros parecidos a los de la civilización egea, como los ya destruidos dólmenes en Dílar y Ventas de Zafarraya, que ofrecen semejanzas con los de la Grecia micénica.

Los íberos pisarían este lugar, pero serían invadidos. Cerca de aquí, en el extremo más oriental de la gran sierra, se asentaron los bastetanos en los solares de nuestras actuales poblaciones de Baza y Guadix; aún nos queda como emblema de su cultura la famosa dama de Baza, símbolo artístico del arte de los iberos.

Una de las tribus de los túrdulos se asentaron por estas tierras.

Es el siglo VII antes de Cristo. Los íberos, seguramente bastetanos, ya están afincados aquí y en el alto de la loma han construido edificaciones. También han depositado a sus difuntos formando pequeñas necrópolis a cierta distancia del terreno habitado, así lo hacen ver los restos arqueológicos encontrados en el siglo XX en el carmen de La Muralla, bajo la plaza de Santa Isabel la Real y junto a la Casa de la Lona.

Hacia el siglo V antes de Cristo la geografía es como la que hoy se percibe; las aguas que llegan de la sierra de la Alfaguara han surcado las tierras dejando correr un río que en su lecho arrastra pepitas de oro.

La Dama de Baza

Hemos encontrado monedas de esa fecha acuñadas con el nombre ibérico de Ilíberis; por ellas ya sabemos de nuestra antigüedad y de nuestra importancia, porque no cualquier aldea o núcleo urbano tenía capacidad para acuñar moneda propia.

No lejos de aquí, también llegaron a nuestras costas los fenicios, que fundaron a nuestro pies Sexi, hoy la ciudad de Almuñécar, y Salambina, que actualmente es Salobreña.

Más tarde, los griegos establecieron la colonia de Ulisea.

Después se establecen los romanos y aquí guerrean contra ellos los cartagineses.

Precisamente, en estos tiempos, sobre el siglo II antes de Cristo hay monedas ibéricas. “Diversas grafías coinciden con un sonido parecido a Iliber” (PF, 18), aunque hay otras lecturas tales como Ilturir, Ildurir, Ilurir e Ilberir.

Bibliografía:

Pozo Felguera, Gabriel. Albayzín, solar de reyes. Colección Granada y sus barrios nº 1. Caja General de Ahorros de Granada-Obra Social. Ed Comares 1999

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