El arte de educar

24 junio, 2008

La medicina en el Barroco

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Jornada Interdisciplinar del Barroco
Colegio El Romeral (Attendis)
Málaga, 14 de mayo de 2008

Juan Krauel González

La historia ha ido transcurriendo desde las primeras tribus paleolíticas, hasta el siglo XVII pasando por los dólmenes del Neolítico, las primeras armas de la Edad de los Metales, la escritura cuneiforme de la Edad Antigua, los castillos medievales, las civilizaciones clásicas (Grecia y Roma), y la vuelta a las mismas en el posterior período renacentista, para llegar al sobrecargado estilo Barroco.

EL BARROCO

El término barroco, un concepto estilístico de las artes plásticas, se ha hecho extensivo a la poesía, música y a la época histórica que abarca el siglo XVII.

En lo que toca a la filosofía y a las ciencias, este período está marcado por dos corrientes opuestas, el racionalismo y la experimentación.

El autor del racionalismo del barroco es René Descartes, filósofo y matemático nacido en 1596 y muerto en 1650. La física es para Descartes esencialmente geometría, y la aplicación a ésta del análisis algebraico dio origen a la geometría analítica.

Francis Bacon, jurisconsulto que vivió del año 1561 al de 1626, es tenido por el fundador del método experimental moderno. En su Novum organum sive inditia vera de cognitione naturae Bacon expone el método inductivo para la adquisición de conocimientos y parte así de los hechos de observación.

Galileo, iniciador de la cinemática, combina en sus investigaciones deducción, experimentación e inducción, esta unión es uno de los fundamentos de la ciencia moderna. Galileo nació en 1564 y vivió hasta 1642. La obra en que mejor se ejemplifica el método de investigación es Discursos y demostraciones matemáticas en torno a dos nuevas ciencias.

IATROFISICOS Y IATROQUIMICOS

Entre las corrientes avanzadas de la época estaban la iatroquímica y la iatrofísica. Ambas tenían un carácter marcadamente reduccionista, extremo para esa época, pretendiendo la primera reducir los fenómenos vivientes, normales y patológicos, a explicaciones químicas, y la segunda, bajo influencia cartesiana, a explicaciones físicas. Ninguna tuvo gran éxito, sus aportes fueron relativamente pocos. La iatroquímica dominó en el norte de Europa, mientras la iatrofísica, bajo la influencia de Descartes y Galileo, lo hizo en el sur.

Un primer representante de la iatroquímica es Juan Bautista van Helmont (1577-1644).

Pensaba que el proceso fundamental del organismo viviente era la fermentación, cuyos productos finales eran los ácidos y álcalis

El representante principal de la iatroquímica fue el clínico alemán Franz de le Boë (1514-1672).

Un famoso representante de la iatrofísica fue Giorgio Baglivi.

Fue un iatrofísico extremo, para él el organismo era una especie de caja de herramientas: los dientes eran tijeras; los intestinos, un filtro; los vasos, tubos; el estómago, una botella y el tórax, un fuelle. Y en esto descubrió las fibras musculares estriadas y las lisas.

El otro importante iatrofísico fue Santorio Santorio, profesor en Padua. Nació en 1561, vivió hasta 1636.

Uno de sus inventos más importantes fue el pulsómetro, un instrumento para medir la frecuencia del pulso.

Inventó también el termómetro clínico con un bulbo para colocar en la boca, un higrómetro y diversos tipos de camillas e instrumentos quirúrgicos. De su fantasía creadora es un aparato para bañarse sin salir de la cama.

FISIOLOGIA

Así como el Renacimiento para la medicina fue la época de la anatomía con la obra de Vesalio, el Barroco fue la era de la fisiología con el descubrimiento de William Harvey. Y en verdad, muy pocos descubrimientos en el campo de la biología y medicina han tenido tanta repercusión como el de Harvey.

WILLIAM HARVEY

William Harvey, nació el 1º de abril de 1578 en Folkestone, Kent. Era el mayor de los nueve hijos de Thomas Harvey y Joan Hawke, un matrimonio de buena posición y emparentado con los condes de Bristol. A los 16 años ingresó al Gonville y Caius College de Cambridge, donde se graduó de Bachiller en Artes cuatro años más tarde. En 1602, habiendo tenido entre otros profesores a Fabricio D’Acquapendente, recibió el título de Doctor en Medicina y el escudo de armas. En Padua conoció las ideas que a la sazón se debatían en Italia sobre el movimiento de la sangre. Se discutía en particular si la prioridad en la idea de la circulación menor le correspondía a Colombo o Cesalpino, uno de sus discípulos, filósofo y botánico y que parece haber sido el primero en emplear la palabra circulación con respecto a la sangre.

De regreso a Inglaterra en 1602 revalidó su título en Cambridge. En 1607 fue nombrado Fellow del Royal College of Physicians y en 1609, médico del Hospital de San Bartolomé. Su primera lección en ese colegio fue el 16 de abril de 1616, una semana antes de la muerte de Shakespeare. Sus apuntes de clases se conocen como las Praelectiones anatomicae, notas manuscritas que se conservan en el Museo Británico. Estas notas revelan que ya en 1616 tenía clara la idea de la circulación de la sangre. Un pasaje dice así:

Consta por medio de una ligadura que el tránsito de sangre se realiza desde las arterias a las venas, de donde: hay un movimiento perpetuo de la sangre en círculo por la pulsación del corazón.

Harvey demoró doce años en dar a conocer su gran idea, después de haberla demostrado con argumentos morfológicos, funcionales y matemáticos. Dio una lección de fisología comparada con la vivisección de más de medio centenar de especies animales. Se dice que fue el primero en usar las matemáticas en la demostración de cuestiones de la fisiología. Gracias al químico Boyle, que le preguntó a Harvey ya viejo, cómo había llegado a esa idea, se sabe que fue a partir de las válvulas venosas descritas por Fabricio D’Acquapendente.

En 1618 Harvey había sido nombrado Physician Extraordinary del rey Jacobo I. A su muerte en 1625 lo sucedió su hijo Carlos I, a cuyo servicio pasó Harvey. De motu cordis apareció en 1628 en una edición de sólo 71 páginas, la obra está dedicada al rey, que años más tarde nombraría a Harvey Physician in Ordinary.

DE MOTU CORDIS

La obra tiene tres partes: dos dedicatorias, una a Carlos I y otra al doctor Argent, Presidente del Royal College of Physicians; el proemio y el cuerpo del libro, dividido en 17 capítulos.

Proemio. Esta parte está destinada a rebatir doctrinas clásicas. Primero, se rebate la doctrina de una identidad de función de la respiración y el pulso como sostuvo Erasístrato.

Después, se refuta la tesis de Galeno de que el pulso arterial es una función activa de las arterias, ejercida por una vis pulsifica. Concluye Harvey que el pulso arterial es expresión de un movimiento pasivo de las arterias, de paredes elásticas.

En la tercera parte, Harvey hace ver la contradicción de la tesis de Galeno sobre la función de las venas pulmonares, en particular, de que transportaran aire al ventrículo izquierdo y vapores fuliginosos, producidos en ese mismo ventrículo por la aireación y calentamiento de la sangre, en sentido contrario, es decir, a los pulmones. No ve cómo la mitral pueda permitir el paso de tales vapores hacia el pulmón mientras impide el de la sangre en ese mismo sentido.

Por último, impugna la tesis galénica del paso de sangre del ventrículo derecho al izquierdo a través del tabique.

Capítulo I. En el capitulo 1 se exponen las causas que indujeron al autor a escribir la obra.

Capítulos II al V. Los capítulos del 2 al 5 están dedicados al estudio del movimiento del corazón, de las arterias y aurículas.

Capítulos VI y VII. Los capítulos 6 y 7 están dedicados al estudio de las vías por las que la sangre pasa de las cavas a las arterias o, del ventrículo derecho al izquierdo.

Capítulos IX al XIII. Los capítulos del 9 al 13 constituyen la parte medular de la obra. En el capítulo IX se formula la hipótesis de que el movimiento de la sangre es circular

Capítulo XIV. En el capítulo 14 se realiza la Conclusión de la demostración de la circulación de la sangre.

Como ha quedado demostrado, tanto racional como experimentalmente, que la sangre atraviesa los pulmones y el corazón merced a la pulsación de los ventrículos, siendo impelida y lanzada a todo el cuerpo; que allí se introduce en las venas y porosidades de la carne, y a través de las mismas venas vuelve de toda la periferia al centro, pasando de las pequeñas a las mayores, y de éstas a la vena cava, hasta llegar por fin a la aurícula del corazón, por lo que es necesario concluir que la sangre describe en los animales un movimiento circular, y que está en perpetuo movimiento, consistiendo en esto la acción o función del corazón, que la lleva a cabo mediante su pulsación, y siendo esta función causa única del movimiento y latido del corazón.

Capítulos XV al XVII. Por último, en los capítulos 15, 16 y 17 se exponen otros argumentos en favor del movimiento circular de la sangre. Entre ellos se aduce la explicación de ciertos fenómenos patológicos, como la rápida propagación del contagio dentro del organismo.

Con estos últimos capítulos cerramos este paréntesis dedicado a la obra cumbre de la medicina durante el siglo XVII. Seguimos pues con la vida del ilustre William Harvey.

(HA TERMINADO EL PARÉNTESIS DE MOTU CORDIS)

Riolano Jr., profesor de anatomía en París, fue el opositor más importante a la concepción de Harvey, en particular porque dio origen a esos otros dos ensayos en que Harvey adujo algunos nuevos argumentos.

Descartes apoyó la idea de la circulación, pero la explicó partiendo del calor innato del corazón: la sangre, dijo, cae gota a gota de las cavas a las cavidades derechas, allí hierve y se dilata, y por eso pasa al pulmón; allí se refrigera y convierte en sangre arterial, que gotea a las cavidades izquierdas, donde vuelve a hervir y expandirse y pasa a la aorta.

En el segundo ensayo a Riolano, Harvey señala que el corazón, como todo músculo, se contrae gracias a una vis pulsifica, (argumento que también utilizó contra Galeno) que no es otra cosa que la propiedad contráctil. El corazón carece de un calor innato como el supuesto por Descartes, más bien es la sangre la que entrega calor al corazón.

En 1651, por insistencia de su fiel amigo, el doctor Ent, publicó su segunda gran obra: Exercitatio de generatione animalium, la obra de embriología más importante hasta entonces, y en la cual Harvey sostiene que todos los animales se desarrollan a partir de un huevo, apoya la epigénesis y duda de la generación espontánea. Su error fue sostener que la fertilización consistía en un fenómeno inmaterial. Aquí se ve la única falencia de Harvey: el no haber usado la microscopía.

Harvey residió en Oxford hasta poco antes de la muerte del rey; allí fue Master del Merton College. Después se trasladó a Londres, donde murió el 3 de junio de 1657.

Harvey era de baja estatura, rasgos finos, ojos oscuros, brillantes, de mente rápida y vivaz; tenía el hábito de acariciar nerviosamente el puño de su daga. Muy comentado ha sido su marcado parecido a Shakespeare. A decir de Dryden, poeta inglés de ese siglo, Harvey era un maestro de la prosa.

En el Barroco se estaba produciendo en las ciencias el paso del aristotelismo, con su enfoque vitalista y cualitativo, a la nueva ciencia, mecanicista y cuantitativa. Harvey era básicamente un anatomista, conservador y aristotélico, todo lo cual, paradójicamente, no le impedió basarse en la observación y experimentación y de llegar a una concepción de avanzada.

La concepción de Harvey tenía un solo punto sin verificación concreta: el paso de la sangre de un circuito a otro en los pulmones a través de la substancia esponjosa pulmonar. Este punto lo verificaría Marcello Malphigi en 1660, tres años después de la muerte de Harvey. Entre la concepción de éste y la comprobación de Malphigi medió un instrumento de suma importancia: el microscopio.

EL MICROSCOPIO

El arte de tallar y pulir piedras y cristales es muy antiguo. Se dice que Nerón se ayudaba en un ojo con un cristal curvo para ver mejor los espectáculos. Los antiguos conocían también el poder convergente de las lentes convexas. El primero en tratar las propiedades de las lentes fue Alhazen (962-1038), científico árabe de gran prestigio, pero no consideró las posibles aplicaciones prácticas.

Al parecer, en la Edad media se usaron lentes convexas a manera de lupa para leer y a finales del siglo XIII o comienzos del XIV se inventaron los anteojos. Pero todos éstos eran de lentes convergentes, y sólo en el siglo XVI se construyeron los de lentes cóncavas para corregir la miopía.

No se sabe con certeza quién inventó el telescopio y el microscopio, al parecer, ambos son de invención italiana de fines del siglo XVI o comienzos del XVII. Tradicionalmente se asigna el invento al holandés, fabricante de anteojos, Johann Janssen y a su hijo Zacharias, que en 1605 construyó un microscopio, pero probablemente era copia de uno italiano. Estos primeros microscopios tenían un aumento de alrededor de 10 diámetros, pero rápidamente en el siglo XVII se llegó a una magnificación de 200.

Los microscopistas más famosos fueron Anthony van Leeuwenhoek (1632-1723) y Robert Hooke (1635-1703), los que hayais podido disfrutar de la exposición anterior habréis podido comprobar que fueron dos grandes científicos que realizaron grandes aportes al mundo de la medicina. Gracias al microscopio de van Leeuwenhoek se pudieron realizar importantes descubrimientos como la existencia de los eritrocitos y su propiedad de darle el color a la sangre.

MARCELLO MALPIGHI

Nació en 1628 en Crevalcore, cerca de Boloña y murió en 1694, en Roma. Se doctoró en Boloña en 1651 y pronto su prestigio llegó a otras ciudades italianas. Por invitación del Gran Duque de Toscana, que quería hacer de la Universidad de Pisa la mejor de Italia, se fue a esa Universidad donde fue profesor durante tres años. Allí conoció Giovanni Borelli, un iatrofísico, profesor de matemáticas y de quien Malpighi se hizo muy amigo y aprendió matemáticas. Borelli hizo contribuciones en el estudio del aparato locomotor y de la fisiología respiratoria desde el punto de vista físico.

Vuelto a Boloña ocupó una cátedra de medicina práctica, pero su interés estaba en otro campo: la anatomía microscópica a la que se dedicaba desde la edad de 30 años, y lo hizo en forma sistemática. Y su campo no se limitó al reino animal, abarcó también el de las plantas

Sus primeras contribuciones se refieren al desarrollo del huevo del pollo. La descripción que hace del embrión de pollo, de los somitos, del esbozo cardíaco y del encéfalo con sus vesículas primitvas, es admirable. En 1661, en su trabajo De pulmonibus observationes anatomicae, comunicó en las Philosophical Transactions un doble descubrimiento: la estructura alveolar del pulmón y los capilares pulmonares, lo que despertó mucho interés entre los médicos ingleses. Había llenado la laguna que dejó Harvey.

Describió por primera vez el estrato celular que lleva su nombre, las papilas linguales, los corpúsculos gustativos, los folículos esplénicos y los corpúsculos renales. Descubrir este nuevo mundo era mucho más difícil de los que hoy uno se imagina. Desde luego no se conocían los métodos de tinción de tejidos.

Malpighi era un hombre de naturaleza alegre, modesto, moderado y amable. Pero su vida no fue fácil. La enseñanza aún se hallaba en manos principalmente de galenistas, que menospreciaban los estudios de Malphigi y envidiaban los honores que éste recibía fuera del país, particulamente en Inglaterra. La Royal Society había tomado contacto con él a raíz del descubrimiento de los capilares y desde entonces patrocinaba la publicación de sus investigaciones. Malphigi fue perseguido; su casa, desvalijada, sus instrumentos y manuscritos fueron destruidos y él mismo fue amenazado de muerte. Por fin llegó el llamado papal a Roma, donde pasó sus últimos años en calma y con mejor disposición de ánimo.

Quisiera terminar esta exposición describiendo de forma breve la morfología y los principales descubrimientos que en ella tuvieron lugar.

LA MORFOLOGIA

Durante el siglo XVII se fue completando el conocimiento anatómico de diversos órganos y se describió el sistema de vasos linfáticos. Las nuevas descripciones se hicieron particularmente en las glándulas, riñones y cerebro.

Wirsung, alemán, Wharton, inglés, y Stenon, danés, describieron los conductos excretores del páncreas, de la glándula submaxilar y de la parótida, respectivamente. Discípulo de Stenon fue Caspar Bartholin, que describió el conducto excretor de la glándula sublingual.

De Graaf describió el folículo ovárico; Glisson, la cápsula hepática, y Bellini, los túbulos renales.

El inglés Willis, en su De anatome cerebri, dio a conocer la mejor descripción de hasta entonces del sistema nervioso central.

El italiano Aselli describió por primera vez los vasos quilíferos en el abdomen del perro, pero no supo interpretar su descubrimiento. Veinte años después el francés Pecquet descubrió el conducto torácico y desmostró que los vasos quilíferos desembocaban en él. El conducto torácico fue descrito independientemente por Thomas Bartholin, padre de Caspar, que completó el estudio anatómico del sistema linfático.

Bueno, pues tal y como he dicho antes con la morfología cierro esta exposición de la medicina barroca. Como habréis podido ver, el siglo XVII supuso cien años de esplendor para la medicina, un siglo en el que grandes fenómenos de la ciencia realizaron descubrimientos que constituyen hoy en día las bases de muchos aspectos del método científico moderno, un siglo en el que la definitiva invención del microscopio permitió a los médicos avanzar en sus investigaciones, al igual que otros aparatos modernos, incluyendo el propio microscopio, lo hacen en la actualidad. Espero que hayan estado entretenidos durante este rato y que el día de hoy les haya servido para saber un poco más sobre el Barroco. Muchas gracias.

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