El arte de educar

30 marzo, 2008

Propuestas para una evaluación formativa

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VI Jornadas de Innovación Pedagógica “El peso de las notas”.

Comunicación. Huelva 13.III.2004

José Luis Font Nogués

I. ACERCA DEL MARCO LEGISLATIVO

Bajo el título de esta comunicación se apunta una propuesta a la ponencia sobre “La medida del valor añadido en educación”, dentro de las VI Jornadas de Innovación Pedagógica que trata sobre “El peso de las notas” en “La evaluación y el éxito escolar”. Dicha propuesta está avalada por una experiencia que se sitúa al final de un tiempo de transición desde la LOGSE a la reforma de la Ley de Calidad de la Enseñanza.

En los años anteriores al momento actual, los alumnos han tenido clara conciencia de que normalmente promocionan sin dificultad, aún en el caso de tener asignaturas insuficientes y que, excepcionalmente, alguno no promociona; esta configuración legal no ha favorecido el esfuerzo. Estos condicionantes hacen que el profesor tenga que ser experimentado en el quehacer de un aula, que sepa impulsar y guiar un trabajo serio y constante con el que los alumnos aprendan realmente. Quizá próximamente haya más facilidad para el nivel de exigencia ya que habrá exámenes extraordinarios, y un alumno puede repetir con tres asignaturas insuficientes; no obstante, nunca faltarán otros inconvenientes de carácter social, ideológico o ambientales.

En estas líneas se viene a detallar cómo –aún en esas circunstancias adversas y en situaciones de poca exigencia- es posible que los alumnos aprendan con interés y buenos resultados. Y esto es válido tanto para esa época que ya acaba como para otra cualquiera que pudiera considerarse más favorable, ya que no parece que vayan a estar a favor otros elementos ambientales en el orden del bienestar mal entendido. Se trata de la tarea educativa personal realizada a lo largo de bastantes lustros la enseñanza obligatoria y en el bachillerato, llevada a cabo en una temporalización distribuida en cinco evaluaciones durante el curso y un examen final en junio. Dicho trabajo viene acompañado de muy variadas actividades extraescolares en el entorno del aprendizaje significativo, que no se relatan en esta comunicación.

II. MÉTODOS DE TRABAJO

Parece convincente que plantear el trabajo en el aula conforme a las líneas diseñadas en la LOGSE trae muchas ventajas. Por eso esta experiencia educativa parte del señalamiento de los diversos puntos que a continuación se detallan:

El encuentro de la verdad a través de objetivos pedagógicos

Es de gran importancia situar al alumno ante la verdad con gran realismo. Tomás Melendo dice que educar es abrir al niño y al joven a la verdad (del mundo, de sí mismo, de Dios), a la bondad y a la belleza . Por eso, los objetivos de conocimiento, procedimientos y actitudes han de estar muy bien concretados.

Es muy bueno hacer la programación de cada asignatura siguiendo los tres tipos de objetivos: conocimientos, procedimientos y actitudes, y es fácil establecerlos a partir de las indicaciones pedagógicas y de los libros de texto que vienen ajustados a este marco. Es también Tomás Melendo quien sugiere tres puntos determinados para fomentar el amor al saber :

a) saber más uno mismo y apasionarse por el propio saber,

b) despertar la pasión por la verdad, entendiendo que la máxima recompensa del estudio es el saber, el conocimiento mismo, y

c) desterrar de la propia mente (y de la mente de los alumnos) que aquello es “una asignatura”, sea del tipo que fuera.

Los procedimientos

Se han de escoger bien los medios: técnicas de trabajo intelectual, uso de textos, bibliografía, audiovisuales, páginas webs, museos, exposiciones culturales, etc. Todo ello ayuda en el orden de los procedimientos, de las estrategias de trabajo personal, del estudio interactivo, del aprendizaje significativo o en el orden del trabajo cooperativo. No en vano define Goleman la inteligencia emocional como “conjunto de habilidades entre las que destacan el autocontrol, el entusiasmo, la perseverancia y la capacidad para motivarse a uno mismo” .

La motivación

El gran problema y, a la vez, apasionado asunto de la motivación del alumno es parte importante del profesor. “Las expectativas del profesor son profecías que se cumplen por sí mismas. El alumno tiende a rendir lo que el profesor espera de él” . He aquí un principio educativo de gran interés que no es sólo una teoría, sino realidad experimentada. En el momento en que existe empatía entre profesor y alumno, los dos comienzan a ir en la misma dirección y se ofrecen una mutua ayuda que enriquece a ambos. Es comprobable que “al reconocer y alabar de corazón lo mejor y más meritorio de los demás, su autoestima ha salido reforzada no sólo por la motivación, intrínseca que conlleva toda buena acción, sino, además, porque estas personas casi siempre han pagado con creces el trato recibido con no menos afecto y reconocimiento; no se han limitado casi nunca a recibir de buen grado, sino que han respondido con generosidad a la generosidad. Aquí la fuerza del amor-generosidad vuelve convertida en autoestima” . De ahí la importancia que tiene para el profesor el saber ser generoso en el empleo de su tiempo con sus alumnos.

La autonomía personal del alumno

También es muy importante tener en cuenta en referencia a este tema que –como señala Hans Aebli-, “el maestro y la maestra no pueden orientar directamente todo el aprendizaje que se necesita en la escuela” , lo que le lleva a concluir que hay que aprender a aprender para que, al ser autónomos, no se necesite de persona alguna que guíe para el aprendizaje. Y para aprender a aprender, Hans Aebli sigue señalando a continuación que los alumnos deben adquirir la capacidad de:
a) establecer contacto, por sí mismos, con cosas e ideas,
b) comprender por sí mismos fenómenos y textos,
c) planear por sí mismos acciones
d) solucionar problemas por sí mismos,
d) ejercitar actividades por sí mismos
e) poder manejar información mentalmente y
d) mantener por sí mismos la motivación para la capacidad y el aprendizaje.

Las actitudes, líneas transversales y otros aspectos educativos

En toda materia –no quiero hablar de asignatura- es importantísimo incidir en los objetivos de actitudes que son los que el alumno ha de llevar a la práctica personal y por un convencimiento íntimo. Todo comentario y reflexión en la clase será muy importante en este orden de cosas y a su puesta en práctica colaborará la orientación personal con la que se pueda ayudar a cada uno. Antonio Millán Puelles refiere que Santo Tomás de Aquino dice que “siempre que hay adquisición del saber por medio del aprendizaje, la causa auxiliar es el maestro y la principal el discípulo” . Evidentemente, el profesor es un guía, un servidor; la tarea educativa es la de señalar metas, acompañar en la consecución de las mismas, un servicio y una celebración porque el alumno llegó a la meta.

Estrechamente unido a las actitudes, es muy importante el señalamiento de las líneas transversales para la interiorización de los objetivos por parte de los alumnos, que no solo aporten unos conocimientos estáticos sino también dinámicos y capaces de ser hechos vida. De ahí su repercusión en la educación para la paz, el respeto a las personas, la convivencia, el respeto a la naturaleza, la contemplación, etc. También dice Goleman que los programas de estudios deben incluir la enseñanza de habilidades para educar la inteligencia emocional: autoconocimiento, autocontrol, empatía, arte de escuchar, resolver conflictos, colaborar con los demás.

Estas actitudes son de vital importancia, pues “la educación es un proceso interior, personal, y que es completa cuando no se queda simplemente en la adquisición de conocimientos, ni siquiera de aptitudes, sino que llega hasta el mundo de los valores” . El cómo se aprende y el qué se aprende se convierten en riqueza personal del que se educa.

III. MÉTODOS DE EVALUACIÓN

Con el fin de conducir –educar- para conseguir los objetivos, es muy importante y fácil realizar una evaluación diaria, pues de ella vienen grandes beneficios. La experiencia tenida en la referida situación educativa, se sujeta así a una evaluación constante a lo largo del curso y se puede llevar a cabo en varias formas distintas:

Evaluación de conocimientos y procedimientos

A diario, calificando numéricamente del 0 al 10 las preguntas que se hagan en clase ajustadas a lo programado; es bastante lógico que todo alumno lleve al día sus materias de aprendizaje y con esa tarea vaya habituándose al trabajo diario bien hecho. Es muy frecuente el caso del estudiante que se permite el lujo de no atender en clase y apresurar su estudio ante determinados exámenes que le son vitales. Un sistema de evaluación diaria favorece el aprendizaje también diario.

Un buen método para obtener una calificación adecuada de estos conocimientos puede ser la media aritmética de las puntuaciones que el alumno ha tenido a lo largo del periodo de evaluación. Las notas de evaluación se pueden ajustar a los siguientes intervalos:

Calificación nominativa de objetivos Intervalo de la media numérica
Sobresaliente De 10 a 8.5
Notable De 8.4 a 6.5
Bien De 6.4 a 5.5
Suficiente De 5.4 a 4.0
Insuficiente De 3.9 a 0

Evaluación de actitudes

A diario, calificando con letras de la A a la E las actitudes de los alumnos. Es justo que el alumno trabajador, atento, que consiga actualizar en vida lo que aprendió a través de los objetivos de conocimiento y procedimientos, sea favorecido -no regalado- por lo que realiza con perfección y rectitud, por el saber enfrentarse ante la vida en coherencia con los objetivos de aprendizaje. No debe tratarse de calificaciones similares a las de los conocimientos logrados, pero sí es de justicia que se le valore ese aspecto de su dedicación, esfuerzo y puesta en práctica. Así, ante una evaluación final, no hay por qué regalar suficiencias donde es imposible que las haya; en cambio, sí se puede favorecer justificadamente y con justicia al alumno que sin demostrar una holgada suficiencia haya trabajado satisfactoriamente a lo largo del periodo evaluado y muestre un logro adecuado de esa combinación de objetivos –conocimientos, procedimientos y actitudes-, así como dominio de otras líneas transversales y aspectos colaterales.

La media de las actitudes, puede identificarse con la medida estadística de centralización llamada la moda.

Pudiera matizarse la media numérica con la media de actitudes para poner las notas nominales sobresaliente, notable, etc. Estos baremos numéricos son matizados por la media de actitud, conforme al siguiente criterio:

Actitudes Significado Influencia sobre la calificación nominativa de objetivos
A Excelente Puede subir la calificación nominativa de objetivos
B Buena Debe ser lo adecuado y, excepcionalmente, puede subir la calificación nominativa de objetivos
C Normal Es la propia de un alumno que cumple sin entusiasmo por el trabajo y mantiene la calificación nominativa de objetivos
D Pasivo No ayuda a subir la calificación nominativa de objetivos e incluso puede bajar
E Negativa No ayuda a subir ninguna calificación nominativa de objetivos y debe influir claramente y siempre con el fin de hacer cambiar al alumno

La evaluación final

Es lógico que al final de un periodo de evaluación se realice un a prueba, examen o control para que el alumno y el profesor puedan medir su trabajo, sus conocimientos, sus habilidades, etc. Esta prueba debe tener un valor importante dentro de los datos con que se cuenta para evaluar, aunque no siempre tiene que ser el mismo, pues eso debe oscilar conforme al nivel escolar y a las mismas materias de estudio. Por tanto, en cada caso debe establecerse el porcentaje de influencia de esa prueba, así como su adecuada modalidad.

La nota final puede componerse con un reparto porcentual de la calificación nominativa de objetivos (conocimientos, procedimientos y actitudes), junto con la incidencia del examen final; además se puede acompañar de una valoración , excelente, satisfactoria o insatisfactoria atendiendo a la armonía o discordancia entre resultados de inteligencia-voluntad del alumno.

IV. VALORACIONES Y EXIGENCIAS

No es tan simple el calificar y menos el evaluar. El alumno es humano, se ha de tener una consideración no mecánica de sus logros, más aún en esas épocas escolares en las que se está formando su persona. Por eso se han de tener en cuenta otros aspectos difícilmente medibles.

Ese criterio muy personal del profesor que evalúa

Importantísimo, y no siempre bien entendido ni empleado, es lo que Hans Aebli llama el “juicio del maestro” que se basa esencialmente en impresiones y que son “en parte, más comprensivos y mejor fundamentados que las calificaciones de los exámenes, ya que implican una buena cantidad de observaciones diferentes” . En esto, así como en lo referente a todo el proceso educativo, el profesor de Berna discurre paralelamente al fundador de la Universidad de Navarra cuando dice: “Formad a los alumnos de tal modo que jamás se encuentren solos, que no tengan que experimentar jamás la amargura de la soledad”

El equilibrio entre exigencia y comprensión

Es evidente que hay que exigir, en beneficio del educando y también del educador y de la misma verdad. Este aspecto necesita del arte del jinete que gobierna las bridas del caballo tirando, templando, azuzando y frenando. El alumno necesita del amor y de la comprensión, pero no se le puede permitir el capricho y el consentimiento que rebaja la exigencia. En este aspecto, Romano Guardini propone la magnífica comparación del orfebre que “quiere tasar una joya, la frota con la piedra de toque, y en el trazo que deja reconoce los quilates que tiene. ¿Dónde está la piedra de toque con la que se pueda ver cuál es el valor real de una elevada meta?” . Es evidente que esa piedra de toque ha de existir y que ha de ser la dureza del maestro, aunque no tanta dureza que vaya a romperse la joya que es el alumno que está en proceso de formación. ¿Hasta dónde hay que se duro o exigir?. He ahí el oficio, arte, sensibilidad, delicadeza, objetividad, humanidad y profesionalidad del profesor.

V. MÉTODOS DE RECUPERACIÓN EN TONO FORMATIVO

Es importante entender que no se ha de tener miedo a que en algún momento aparezca un número elevado de insuficientes entre los resultados de una evaluación o grupo de alumnos. No se tendrá miedo, pero siempre se ha de tener el convencimiento que se comunicará a los alumnos ese afán por el estudio bien hecho y quedarán motivados. Si hay muchos insuficientes quizá sea porque fuera importante prestigiar la materia científica con una nota exigente. A pesar de eso, en la mente del profesor ha de vivir la idea de tener que conseguir los resultados adecuados al final de curso.

Paralelamente se cuidará alentar a los alumnos, pues, desde el punto de vista de la inteligencia emocional, “la esperanza significa que uno no se rinde a la ansiedad, el derrotismo o la depresión cuando tropieza con dificultades y contratiempos. De hecho, las personas esperanzadas se deprimen menos en su navegación a través de la vida en búsqueda de sus objetivos y también se muestran menos ansiosas en general y experimentan menos tensiones emocionales” . Y este supuesto es igualmente válido para profesores y alumnos, aunque desde distintas perspectivas.

En las experiencias realizadas en estos años pasados, las recuperaciones se fueron haciendo de varias formas:

a) Después de terminar cada evaluación, lo que dio oportunidad a algunos tanto para recuperar y alcanzar su suficiente en esa evaluación como para mejorar su nota.
b) Hacia el último trimestre del curso, cuando aún puede quedar un grupo numeroso de alumnos con evaluaciones insuficientes y con desgana para recuperarlas, por eso se puede ofrecer en ese momento la oportunidad de recuperar cualquier evaluación siguiendo un calendario determinado.
c) Justo ya en el final del curso y en horas posteriores a las de la jornada escolar. Esta propuesta suele ser bien acogida por los alumnos con insuficientes de manera progresiva.

De esta manera se fomenta la voluntariedad por el estudio o, al menos, por no almacenar calificaciones negativas. Poco a poco va surgiendo cierto interés personal por la recuperación y se da el caso de alumnos que voluntariamente piden hora para ser evaluados de manera oral o escrita; algunos no solo cumplen con su suficiente sino que alcanzaron nota superior.

Hacia el final del curso, aún tienen la oportunidad de motivarse otro grupo rezagado y esto puede ser posible gracias al empuje y propuesta del profesor. También ese grupo suele comprender que la iniciativa corresponde a ellos. Incluso a alguno de esos alumnos le puede servir este esfuerzo para hacer un buen examen final y no quedarse en el simple suficiente.
Esta es la forma en la que una tediosa recuperación puede convertirse en una motivadora recuperación que alecciona para ilusionarse en lo sucesivo, porque decía Antonio Gaudí: “Mal asunto cuando una ocupación se arrastra como trabajo forzado; compadezco a aquel que lo cumple por obligación… Una de las cosas más bellas de la vida es el trabajo a gusto” .

VI. CONCLUSIONES

1. La importancia de la materia la muestra el profesor con su trabajo, seriedad, criterios firmes de método, modo claro y constante de evaluación, honradez y justicia.

2. Una tarea muy importante en el aula es la de enseñar a estudiar; eso se consigue a través de las técnicas de trabajo intelectual.

3. En el desarrollo de las clases se ha de mostrar, encauzar y exigir el trabajo bien hecho.

4. De esta manera, se orienta la educación y el trabajo de cada día hacia la responsabilidad personal que ha de ir adquiriendo el alumno; a través de las estrategias de trabajo y del procedimiento del profesor hay que hacer notar que es responsabilidad del alumno su estudio y sus resultados.

5. Logrado el aspecto del trabajo responsable y personal, se ha de ayudar al alumno a valorar la trascendencia y espiritualidad del mismo, haciéndole contemplar la verdad, la bondad y la belleza.

6. Puestas las bases del trabajo bien hecho -del trabajo gustoso- en cualquier materia la belleza de la ciencia habla por sí misma.

7. La cuestión de las áreas de humanidades y religión son muy importantes: el hombre es religioso por naturaleza, según decía Aristóteles, y San Agustín declara la bondad del estudio de humanidades para ser humano y digno entre los hombres. Así ha de transmitirse, con convencimiento y con lugar principal en los planes de estudio, porque perfeccionan al hombre.

8. Dando categoría a las materias, se han de poner todos los medios para que los alumnos las trabajen gustosamente y obtengan la mejor calificación posible, aunque -si no han puesto de su parte- a esos pocos que no trabajen se les debe poner un justo insuficiente sin permitir que aprueben una materia sin trabajo por su parte.

9. El profesor ha de tener muy claro los objetivos, no solo de las asignaturas y de los niveles, sino también de los números de insuficientes, suficientes, bienes, notables y sobresalientes que son convenientes al final de curso; mientras tanto, a lo largo del curso ha de llevar la materia con unas calificaciones muy reales para no engañar al alumno y para prestigiar la asignatura.

10. Conviene tener trabajos de medios de comunicación, audiovisuales, casos prácticos, uso de bibliografía, exposiciones, comentario de noticias y cuestiones de actualidad, etc. y evaluar sobre ellos.

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BIBLIOGRAFÍA:

Aebli, Hans. Factores de la enseñanza que favorecen el aprendizaje autónomo. Narcea. Madrid, 1991

Álvarez Izquierdo, Rafael. Gaudí. Palabra, col MC-Biografías nº 6. Madrid 1992

Carrasco, José B / Basrterretche B, Juan. Técnicas y recursos para motivar a los alumnos. Rialp. Madrid 1998

Castillo, Gerardo. Los padres y los estudios de sus hijos. Eunsa. Pamplona, 1983

Corominas, Fernando. Cómo educar la voluntad. Palabra. Madrid, 1993

García Hoz, Víctor. Pedagogía visible y educación invisible. Rialp. Madrid 1987

Goleman, Daniel. Inteligencia emocional. Kairós. Madrid 2001

Guardini, Romano. Cartas sobre la formación de sí mismo. Palabra. Madrid 2000

Melendo, Tomás. La pasión por la verdad. Eunsa, Pamplona, 1997

Millán Puelles, Antonio. La formación de la personalidad humana. Rialp, 1989

Ponz, Francisco. En memoria de Mons. Josemaría Escrivá. Eunsa, nt 25. Pamplona, 1976

Tierno, Bernabé. La fuerza del amor. Temas de Hoy. Madrid, 2001

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