El arte de educar

27 octubre, 2016

Peine de los Vientos

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José Luis Font Nogués

Admiración ante la naturaleza
y escultura de Eduardo Chillida

 

Ruptura en la existencia
Espera en silencio
Soles y cometas
Nubes y lunas y estrellas
Que pasan ante ti.

Sosiego y zozobra
Agua y viento
Día y noche
Frío y calor
Angustia y tristeza
Al embate de la mar.

Resistes en tu armadura
Paciente guerrero
Que inspiras siempre
Contra olas y vientos
Rugiente susurrar.

Soy menos que gota
De esa agua que modelas
Para hacerla renacer
Peinando fuertes olas
En apariencia furiosas
Que sabes embellecer.

Poso ortos y ocasos
Para empaparme a tu lado
De tu alegre espuma
Vida de cielo y de tierra y de mar.

Es quietud tu batalla
Estás siempre a la espera
Mas nada te daña
Que sabes peinar con tus dientes
La osadía de la mar.

peine-de-los-vientos-1

24 octubre, 2016

Decir de las cosas conforme a la verdad

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“Esto hace la gente muy a menudo: vestir las cosas con el ropaje que le parece para que las tengan por lo que no son. A los vicios los cubre con aspecto de virtud; a la charlatanería la viste de sabiduría; a la grosería la viste de libertad; a la venganza la llama fortaleza y valor. En cambio arropa las virtudes con ropas muy distintas: al pudor le llama mojigatería; a la modestia la viste llamándola cortedad; a la devoción le pone hipocresía; y a la verdad la viste de tontería y locura. Para poder hacer esto tiene siempre a mano todo tipo de vestidos, es decir, de razones, con las que dar a cada cosa el color y el aspecto que le parece”.

(Luis de la Palma, 1560-1641)

18 agosto, 2016

Preparar la esperanza

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Esperar, ¡bella palabra! Esperamos la llegada del amigo, del padre, de la esposa, de la persona querida. Esperamos un éxito profesional. Esperamos una situación de bienestar. Esperamos una paz en el alma. Esperamos el descanso tras el intenso trabajo.

La esperanza hay que trabajarla porque no llega sola como una lluvia del cielo en la que no tenemos parte. Aquello que espero ha de ser elaborado poco a poco, lo que supone una idea, una preparación unos medios, unos elementos, unas acciones y un deseo bueno que lo inunda todo. Si los requisitos son útiles, quizá al final llegue el resultado. Mientras tanto se ha tenido la esperanza de alcanzar ese resultado, pero eso no se ha dejado a la suerte, sino que se ha sometido a un proceso de trabajo bienintencionado con la ilusión de alcanzar el objetivo que se deseaba.

Es vano esperar sin trabajar, tanto en el terreno de lo laboral, de lo profesional, o de lo familiar, amistoso, o las aficiones personales. La lluvia puede caer como regalo, los bienes normalmente no son gratis sino que hay que ganarlos a pulso, con esfuerzo diario y sentido común.

Para esperar bien hay que esperar con fundamento. Sería irreal poner los cimientos de la esperanza en unos pocos sentimientos o emociones pasajeros que tienen un carácter fugaz. Es más real, posible y satisfactorio esperar algo conforme a la verdad de lo que somos y en el orden de nuestras posibilidades. Como ejemplo clarificador, es iluso esperar un premio cuando no se tienen los boletos correspondientes para una rifa y es bastante coherente esperar una buena calificación académica tras muchas horas de un estudio e investigación bien realizados. Al contrario, esperar tener muchas emociones fugaces -las fiestas por un título o las celebraciones por un premio venido al azar- es fundamentar la esperanza en algo falto de coherencia.

La óptima esperanza conviene elaborarla poniendo los medios adecuados a nuestro alcance o, en definitiva, “trabajar o elaborar” la esperanza, aunque la incertidumbre humana siempre nos ofrece un factor sorpresa que deseamos coincida con el objetivo o meta que deseamos.

11 julio, 2015

Optimizar los recursos del amor

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José Luis Font Nogués

¿Quién no ha contemplado o realizado la atención de una madre hacia su hijo de varios meses de edad, cuando requiere todas las atenciones? Esa madre goza, no sólo ríe o se divierte, no sólo se sorprende, sino que tiene dentro de sí una gran felicidad que procede de la íntima relación con su hijo que viene ya de meses atrás; no es una felicidad que la madre se proporciona a sí misma, sino que es un regalo, el don de la felicidad que le proporciona su relación con su hijo.

La persona es feliz cuando goza un don; al contrario, las cosas materiales se pueden poseer pero no dan el máximo gozo que la persona desea; sólo las cosas del espíritu hacen entrar en el ámbito de la máxima felicidad y la paz, la comprensión y el amor superan ampliamente los niveles de felicidad que puedan dar las cosas materiales. Se puede comprobar que la capacidad de resistencia humana es muy alta y, ya que en penuria se puede sobrevivir, merece la pena poner la mirada más en la órbita de lo espiritual que en la órbita de lo material.

Ambos tipos de recursos materiales y espirituales- se pueden optimizar, pero es más rentable hacerlo en el marco del cariño y dentro de las relaciones familiares y amistosas. Por ejemplo: dar los buenos días e inaugurar cada día con simpatía, dando aliento o esperanza a quienes nos rodean; tener una buena conversación mientras se come o cena interesándose por lo que acontece a los otros; proporcionar a otro lo que sabemos le gusta; ofrecerse para compartir con otro una actividad de su gusto con el peligro de suprimir la que uno preferiría llevar a cabo; acostumbrarse a ofrecer pequeños regalos en días de celebración o aniversarios que sean de poco valor material y de gran aportación personal por estar elaborado con nuestro arte, como puede ser una poesía, una pintura o una canción inolvidable; etc.

Los pocos gestos descritos en el párrafo anterior dan pie a pensar en multitud de actos en los que se entrega y regala la misma persona como un don, dejando muy en segundo plano la supuesta felicidad que pueda dar la posesión o disfrute de cosas materiales.

16 mayo, 2015

Vivir siempre alegre

Filed under: Disposiciones — Etiquetas: , — albayalde @ 4:51 pm

Una persona está alegre cuando en su interior se manifiesta un sentido agradable ante la vida producido por acontecimientos determinados y esa sensación de placer se manifiesta externamente en la expresión del rostro o, incluso, en otras expresiones de toda la corporalidad que expanden eso agradable que lleva en su interior.

Se puede decir que una persona vive bien, a gusto, en la medida en que siente esos motivos por los que se siente feliz, disfruta y entiende que gracias a ellos merece la pena vivir.

No obstante, la alegría no es sólo una emoción momentánea, es algo de mayor envergadura. Entendemos que es lógico que vivamos y gocemos con lo bueno; ese sentimiento es de mayor amplitud que una simple emoción y se llega a un estado de vida en el que se es inundado por la felicidad. A pesar de todo, todo lo humano tiene sus imperfecciones y no es posible nunca una alegría plena, por eso conviene mantener una actitud de esfuerzo por buscar el estado de alegría porque ello nos hará vivir en mejores condiciones que en una situación triste o pesimista; podemos buscar bien en el horizonte los acontecimientos y las razones por las que podemos vivir felizmente, a pesar de las dificultades. (more…)

26 enero, 2015

Afinar el carácter todos los días

Filed under: Carácter — Etiquetas: , , — albayalde @ 9:43 pm

José Luis Font Nogués

Parece que creemos haber descubierto mucho hasta el siglo XXI, pero acerca de la persona ya eran sabios en la cultura griega. Por ejemplo, Ovidio escribe en su libro Metamorfosis unas historias que parecen mitológicas, pero que reflejan cosas sabias sobre la misma humanidad.

Escultura de Bernini

Apolo y Dafne (Bernini)

Un ejemplo es el caso de Apolo y Dafne, bellamente representados por Bernini en la época barroca. Apolo pretende amar a una Dafne que no se deja y que en sus convicciones se va convirtiendo en árbol, en cortezas, raíces y ramas; quizá Apolo lo único que puede aprovechar son las hojas para hacer coronas a los héroes de su época.

Apolo no puede conseguir algo que pretende y nosotros inventamos muchas fantasías –depende del ingenio de cada cual- de las que quizá pocas podamos conseguir. Y nos podemos preguntar “¿para qué inventar cosas?”.

Dentro de nuestra personalidad, de nuestro peculiar modo de ser, también podemos inventar una vez sorprendidos por nosotros mismos y nos viene bien conocer algunos aspectos como son: la mucha o poca conmoción que nos producen los acontecimientos, que mide la emotividad personal; la capacidad de ser llevado a actuar continuamente o a ser más bien pasivo, que mide la actividad personal; la repercusión de las impresiones en el ánimo, que mide la resonancia que los acontecimientos tienen en nuestro interior. (more…)

18 diciembre, 2014

¿Por qué hacemos regalos?

Filed under: Familia — Etiquetas: , — albayalde @ 11:09 am

José Luis Font Nogués

Si una persona ama a otra se inclina a actuar de manera que esa persona amada se sienta satisfecha en sus necesidades o en sus gustos y, a la vez, el amante es feliz en ese modo de hacer; amante y amado gozan en el instante de dar y recibir.

En ese mismo momento de la actuación o donación amorosa hay un crecimiento del conocimiento mutuo porque el amante ha pensado qué necesita el amado, lo que lleva consigo un mejor conocimiento de esa otra persona; al mismo tiempo, el amado descubre características o modos de proceder de su amado, así como –si se pudiera hablar así- la cantidad del amor con que es amado.

Por eso, cuando se hace algo o se da algo a la persona amada, antes ha habido necesidad de “leer dentro” de esa otra persona: ¿qué necesita?, ¿qué le viene bien?, ¿qué le gustaría?

El bien de un regalo

Por qué hacemos regalos

Esas son las razones por las que se regala. No es el regalo una compra de un artículo comercial que se realiza por la obligación social de una fecha o de un acontecimiento; son muchos los cumpleaños, aniversarios, bodas, fiestas de Navidad y otros eventos por los que todos se afanan en comprar algo teniendo como premisa innombrada que si no hacen un regalo en esa ocasión quedarán muy mal ante los demás, lo que tiene una complicación añadida si se piensa en la igualdad de precios de los regalos que me han hecho o los que harán otras personas.

El regalo es un don. Ese don, eso que se dona o entrega, es algo vacío si carece de un sentido de relación personal; es decir, ¿qué más me da que me regalen una preciada colonia si no me quieren? El regalo exige una mayor identificación entre amante y amado, una mayor conocimiento intelectual y afectivo.

Teniendo en cuenta que el amor es diverso en modalidades padres-hijos, esposa-esposo, entre hermanos, entre familiares, de amistad, de noviazgo, de conocidos, de compañeros de trabajo o de vecindad, etc., así es la razón del conocimiento de la otra persona y la forma de intimidad. Por tanto, en la misma forma será diversa la razón del amor, de la donación y del regalo. Pero siempre exige el regalo la entrega personal.

Atendiendo a lo material del regalo, ¿hay que comprar algo?, ¿es mejor elaborarlo?, ¿lo que convenga comprar ha de ser caro o equivalente a lo que de esa persona yo he recibido?, ¿la otra persona se saciará con una pequeña poesía como regalo? Todas esas preguntas y más que haya tienen una sola respuesta: sólo basta entregar como regalo aquello que dicte el amor y no la necesidad o el compromiso; por eso puede bastar para un buen regalo algo pobre elaborado manualmente por la persona amada y eso puede ser más preciado por el amante que una cosa necesaria o innecesaria adquirida en los comercios de una ciudad. No obstante, a veces es necesario –en casos de extrema necesidad- entregar como regalos materiales de primera necesidad y se hace en primera instancia por razones de solidaridad.

Lo que une no son las cosas sino el amor; las cosas se utilizan cuando son necesarias para el desarrollo de la vida y no enriquece a la persona el tener cada vez más sin saber para qué o cómo utilizarlas; en cambio el regalo que es símbolo del amor enriquece por dentro y fortalece la paternidad, la filiación, el noviazgo, la fraternidad, la amistad y el compañerismo porque no se entrega una cosa sino que se entrega –según la modalidad de relaciones personales- el amante al amado…  y ese modo de proceder ¡aunque lleve a pensar un poco puede ser más económico!

30 octubre, 2014

El amor abre horizontes

Filed under: Familia — Etiquetas: — albayalde @ 5:37 pm

José Luis Font Nogués

La natural apertura que la persona tiene hacia los demás es una característica positiva sin la que no se puede desarrollar el curso de los días de una vida ni una pacífica convivencia con los demás.

La primera apertura del niño es una petición de ayuda y un conocimiento de su pequeño entorno. Al cabo de poco tiempo ese niño comienza a tomar iniciativas con respecto a los demás y dice con naturalidad “yo te quiero”. La autonomía que adquiere le hace relacionarse con otras personas en el juego y luego en los estudios primarios. Más tarde aquel niño ya va camino de la independencia para elegir las personas con quienes se trata.

La persona mayor ya es consciente de la necesidad de amar y de recibir amo, de saber amar con buena reciprocidad. Llegado a este punto la persona reflexiona en cierto grado sobre qué pueda ser el amor y en este proceso puede equivocarse inducido por los errores que presente el egoísmo: tanto menos amor cuanto mayor sea el egoísmo y viceversa.

A poco que acertemos en nuestras reflexiones nos daremos cuenta de que el amor nos hace buscar el bien de los demás y por ello deseamos arreglar lo mejor posible el mundo que nos rodea, para que todo se desarrolle en provecho de quienes amamos. Así: una madre arregla la casa para que la familia viva a gusto; cualquier miembro familiar deja todas sus cosas ordenadas y limpias para lograr la agradable convivencia; tratamos de gobernar las cosas y las situaciones de la mejor manera posible, no para nuestra satisfacción sino para provecho de los demás; estamos dispuestos a perdonar con paciencia, aunque lleve tiempo curar una herida o lograr una rectificación en el culpable y en el lesionado; nos ocupamos siempre de unir y evitamos la separación porque los vínculos del amor son realmente duraderos y estables; de esa permanencia resulta el bien de los que se aman; somos creativos de tal forma que las luces nuevas que yo aporto a los demás les hace felices y ellos usan mis brillantes o novedosas ideas o aportaciones para hacerse más y mejores personas.

La persona que se deja inundar de amor es progresivamente más creativa porque le interesa la felicidad del otro o de los otros y cualquier avance le parece poco con tal de ver conseguida esa felicidad, aunque esa creatividad es serena y llena de armonía vital. Esa persona que sabe amar es a la vez paciente porque sabe respetar la libertad de los demás, ama la libertad de los otros, a los otros los ama libres.

De esta manera, las relaciones humanas adquieren una riqueza que despiden fragancia, buen olor, perfume. Los amados se hacen fiables el uno para el otro, o los unos para los otros, porque saben que no habrá traiciones por parte de amado. Por extrapolación, el entorno de la persona que sabe amar es un lugar feliz y contribuye al bien de toda la sociedad.

29 agosto, 2014

Actuaciones acertadas

Filed under: Educación — Etiquetas: , , , — albayalde @ 7:18 pm

José Luis Font Nogués

Publicado en la revista digital “¡Qué familia!”

http://www.quefamilia.es

A lo largo de cada día tomamos muchas decisiones y esa determinación nos hace ir valorando las posibilidades a nuestro alcance casi sin darnos cuenta. Algunas veces se hace más importante la materia sobre la que hay que decidir y lo pensamos más detenidamente e incluso consultamos con otras personas; otras veces actuamos con mayor ligereza. En el origen de esa toma de decisiones buscamos lo que realmente nos interesa, lo que vemos que nos conviene en cada momento o tendrá una repercusión favorable en el futuro.

Una cuestión tan fácil a primera vista nos ofrece confusiones: pensará el niño por qué no ha de comer con los dedos, estorbará al adolescente volver a casa temprano en vez de estar con los amigos, querrá no estudiar y hacer deporte quien ya va dejando la niñez y se adentra ve que descubre un mundo con muchas cosas apetecibles a su alcance, costará al padre y a la madre cuidar de la casa y de los hijos –es más, ¿cómo lo hacemos?-, será un problema decidir sobre dos posibilidades distintas para resolver un asunto familiar. Las alternativas de resolución aparecen inesperadas o se pueden buscar, el caso es resolver bien en cada momento.

La gran cuestión es saber cómo resolver, no confundirse en la decisión. Esto lleva a mirar adentro de cada persona: ¿quién soy yo?, ¿quién eres tú?, ¿qué persigo?, ¿hacia dónde vas?, ¿qué me mueve a actuar?, qué consecuencias tendrá mi decisión?… Quizá haga falta asesorarse, estudiar, leer algo conveniente, consultar, pensar; tenemos datos prácticos y podemos encontrar teorías, pero quizá no sea acertado el acercamiento exclusivo a uno de esos dos extremos porque la vida no es teoría y a la teoría le falta vida; además de la mucha ciencia hay factores de libertad, cultura, historia o capacidades de cada persona que inciden en la toma de una decisión y, en el otro extremo, el ejecutar continuamente sin pensar es superficialidad o atolondramiento.

El ejemplo del niño que busca con complacencia lo bueno y mira de reojo sonriendo cuando busca algo que él ya entiende como no adecuado es una gran lección para todos; dentro del niño y dentro de todos hay un sentir de lo que es o no oportuno en cada momento; esa fuente de sabiduría se puede estropear y por eso podemos acudir al asesoramiento y a la reflexión para lograr entender cuál es la buena actuación. La tarea del discernimiento y de la decisión es propia de toda persona desde la niñez a la vejez y en cualquiera de los ámbitos familiar, profesional o social de la vida.

Más vale pensar, no improvisar, experimentar la humanidad de las personas, no ser temerario ni tímido, respetar a todos y solucionar todo de la mejor manera posible. Posiblemente sea el amor lo que lleve a la verdad que habrá que tener en cuenta en cada decisión.

23 agosto, 2014

Tres poetas en el Albaicín

Filed under: Albaicín — Etiquetas: , — albayalde @ 8:33 pm

Pedro Soto de Rojas

Nace en Granada en 1584. Estudia en la Universidad de Granada. Es teólogo en 1610. Marcha a la Corte de Madrid y conoce a Lope de Vega y a Luis de Góngora. Desde 1616 es canónigo de la Colegiata de El Salvador. En Granada hace amistad con Francisco de Trillo Figueroa. Sus escritos reflejan gongorismo. Su casa la describe en su libro “Paraíso sensible” (le puso música Juan Alfonso García – para soprano, coro y orquesta.

Dos muestras de su poesía de estilo gongorino:

De un soneto titulado “Lisonjea al Genil porque tercia en su amor”:

Saca, Genil, de tu nevada gruta
los corvos cuernos de cristal luciente;
alza con los remansos la corriente
y echa la vista en tu ribera enjuta.

De “Paraíso sensible”:

Entre amargos fragmentos de murallas
y periodos tristes de ruinas

Sutil al más olfato deleitable

los brazos tienden este jardín hermoso
verdores conquistando …
Fragancia que del aire dan las rosas
en puertas del olfato dan señales
y la luz disfrazada,
aunque toda se da, viene tapada

Francisco de Trillo Figueroa

Nace en 1618 en el castillo de San Martín de Padilla (Ares, La Coruña). En 1632 su familia se traslada a Granada, donde entra en ambientes literarios y prologa “Jardín cerrado” de Soto de Rojas. Inicia la carrera de armas en Italia y Flandes, pero lo deja, vuelve a Granada y se consagra a las letras. Tiene influjo de Góngora y del culteranismo. Escribe sobre el Gran Capitán. Muere en Granada en 1680.

Escribe en endechas reales: canción triste o de lamento con los tres primeros versos de siete sílabas, el cuarto de once sílabas y que riman abcB.

Fragmento del poema “Pintura de la noche desde un crepúsculo a otro” donde invoca a Euterque, habla de la noche, los astros, Morfeo, la laguna Estigia, etc.:

Cesa el silencio en todos,
mas no la pena moría,
que a lento paso quiere
terminar el camino de mi vida

Aprisionando enigmas,
ya se desmiente Ceres,
ya Cintia, ya Diana y Proserpina

Manuel Benítez Carrasco

Nació el 1 de diciembre de 1922 en la Plaza de El Salvador de Granada dentro de una familia cristiana, de padre carpintero, estudió en las Escuelas del Avemaría y un tío suyo fue sacerdote en la ermita de San Miguel Alto. En 1943 gana su primer premio de poesía, en 1947 se traslada a Madrid y se hace poeta de teatro. Posteriormente va a América y tiene éxito en Cuba y en Méjico. Vuelve a Granada y muere en 1999.

Dos muestras de su poesía:

Poema “Identidad”:

Soy español andaluz,
granadino, albaycinero;
mi identidad la hizo Dios,
la confirmó un carpintero
y la rubricó mi madre
¡carita de pan casero!

De su poema “Tengo cinco toritos negros”:

Contra mis cinco sentidos
tus cinco toritos negros.
Torito negro tus ojos
Torito negro tu pelo
Torito negro tu boca
Torito negro tu beso.
Y el más negro de los cinco,
tu cuerpo, torito negro.

8 julio, 2014

Cortesía

Filed under: Educación — Etiquetas: , , — albayalde @ 12:34 pm

José Luis Font Nogués

Publicado en la revista digital “¡Qué familia!”

http://www.quefamilia.es

Los acontecimientos se suceden a veces con mucha rapidez y pretendemos cosas con demasiada inmediatez; ese impulso puede ser brusco y atropella muchas reflexiones que a la persona conviene hacer ante sus actuaciones.

Sucedió que un escritor deseaba  dar a leer sus poesías y acudió a un encuadernador con el fin de elaborar una edición corta que le sirviera para hacer algunos regalos. Buscó trabajadores del gremio y encontró a un artista de la encuadernación. Trató la forma de encuadernar, tipo de papel, cartulina de portada, títulos, tipo de letras y todas las cuestiones necesarias. El profesional de la encuadernación ofreció una sorpresa al escritor cuando trataban de establecer el orden de las páginas; el poeta buscaba calidad para su libro pero pretendía que quedara bien sin entender tanto del arte de la encuadernación como el mismo encuadernador; y el encuadernador no era tanto un empresario moderno sino un artista romántico:

–          Esto no va así, aquí hemos de poner una página de cortesía

–          ¿Cortesía…?

Sí, era necesaria la cortesía. No se puede abrir un libro y comenzar a leer inmediatamente, hay que dar un poco de tiempo, hay que pedir permiso para comenzar a leer, hay que dar un poco de emoción, hay que ofrecer un poco de anhelo al que abre ese libro por primera vez… ¡no se puede atacar al lector diciéndole a gritos lo que ha de leer! El escritor, que se creía poeta, entendió la poesía del encuadernador: cortesía, hay que ser educado, todo tiene su protocolo.

El trato quedó cerrado, el poeta salió a la calle y considerando la cortesía que acababa de aprender, le sobrevino un nuevo asombro porque su memoria le trajo cierto día que observó cómo un niño pequeño se desenvolvía con naturalidad y descomponía su figura con la consiguiente alteración de un grupo de personas mucho más altas que él; su atenta madre también actuó con la naturalidad reflexiva que le correspondía y habló a su hijo: “¡Pero  Alvarito!, ¿dónde está tu madurez de tres años?”. Parece insólita la declaración materna, pero acertadísima; no avasalló la intimidad de su hijo que estaba en su “derecho” de hacer alguna travesura, le trató con inmenso cariño y le sugirió tener cierta madurez… la que podía, la de sus tres años; el niño conservaba su libertad y su intimidad, su pequeña capacidad de decidir, pero seguro que advirtió que en adelante debía pensarse dos veces si decidía o no hacer la misma travesura delante de varias personas mayores reunidas en torno a él.

Es bella una relación humana en la que no se ataca, no se obliga, no se insulta, no se grita, no se impone. Es bella una relación humana en la que se pide “por favor” sugerir alguna cuestión, hacer lo que a la otra persona le gusta, tener la cortesía de ir poco a poco, de tantear cómo recogerán los demás esas ideas que me gustan o de las que yo estoy muy convencido.

22 mayo, 2014

El buen amor a todos educa

Filed under: Educación — Etiquetas: , — albayalde @ 10:13 am

José Luis Font Nogués

Publicado en http://www.quefamilia.es

 

La persona está diseñada de tal forma que al darse a otras encuentra su felicidad. La ley que lleva impresa el amor es lanzarse al exterior, a otros, a los demás: darse.

El amor, que es entrega, no es algo que se reduzca a la impresión de un momento de idilio en el que hubo una luz especial; ese momento es aquel en el que destella la luz del amor, pero ese amor no debe quedarse ahí, en el recuerdo de aquel momento, como algo estático e inolvidable, sino que, siendo así, también debe ser dinámico porque esa entrega se proyecta a lo largo de toda la vida y cada día se es feliz buscando la forma de entregarse a la otra o a las otras personas: los padres, las amistades, la esposa, el esposo, los hijos, los nietos.

En cada momento de la vida, de un año o de un día, hay que ver cómo darse a la otra persona para hacerla vivir en el amor, en la felicidad y permaneciendo en esa actitud se consuma y fructifica una vida en unidad. Es un asunto de comunicación, admiración, amor, abrazo, buscando la perfección que se ha de elaborar en la otra persona y, así, llegar al “éxtasis” ante la otra persona que hace decir “te amo”, “sin ti no vivo”, “mi vida eres tú”. Por eso entre los que se aman hay una vida en común, una intimidad paternal, filial, esponsal o de amistad.

Tradicionalmente, los profetas y los poetas han hablado de la sed de agua y de las fuentes de las aguas. El profeta Ezequiel explicaba sobre los cuatro ríos que salían y rodeaban el Templo de Jerusalén y quería resaltar la riqueza que daba a las tierras de las riberas para que ofrecieran frutos a los habitantes del lugar, pero como profeta quería hacer ver la sed espiritual y la felicidad del hombre. De manera parecida -“buscando mis amores iré por esos bosques y riberas, ni acogeré las flores ni temeré las fieras y pasaré por fuertes y fronteras”- San Juan de la Cruz describe este tema a la vez que habla sobre la “eterna fuente”, expresiones que parten del deseo de felicidad del corazón humano y que sólo se sacia con el agua del verdadero amor junto con el esfuerzo, sacrificio y unión con el ser amado. También Miguel Hernández se refiere a su amigo fallecido: “En Orihuela, su pueblo y el mío, se me ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con quien tanto quería”; no “lo quería”, sino que se amaban juntos con amor bueno de amistad.

No obstante, hay dificultades en la vida de las personas; esas dificultades nacen de la imperfección propia y también de imperfecciones de los demás; la cosa se complica porque las imperfecciones pueden proceder de la manera de ser personal o de los demás, de características genéticas o de malas costumbres o de enfermedades.

Las dificultades no tienen por qué empañar el amor; al contrario, el amor es empañado por las dificultades cuando en realidad no se ama y nace el egoísmo. Una pequeña tos, unos gustos distintos, una parálisis que lleva a que una persona deba ser atendida constantemente, una tozudez, unos malos hábitos de conducta, un modo de entender la vida que emerge inesperadamente al paso de los años como un volcán que estaba apagado, unas manías consolidadas, … no tienen por qué enturbiar el verdadero amor.

Es fácil la tendencia a quitar de la vista lo que no da placer inmediato, por eso lo descrito en el párrafo anterior es una alfombra para dar paso a la ruptura del amor; pero no es el buen camino. Los amados –esposos, hijo y amistades- necesitan siempre de la solidez perenne del amor indestructible y ello supera todo tipo de dificultades por mucho que hagan sufrir. Es fácil deteriorar el amor, pero lo mejor es velar por el amor o cuidar el amor como un tesoro.

¿Qué hacer ante los casos de dificultad?: sanar, resolver. Sanar al enfermo; resolver problemas o modos de hacer humanos en el marco del amor fiel y duradero; no huir sino ofrecer misericordia –comprender la miseria de los demás- para ayudar a los demás; aprender a convivir con enfermedades y problemas; acudir a especialistas para resolver situaciones o para saber tratar con enfermos físicos o psíquicos; no centrar la felicidad en el placer o en “lo que me gusta” o en “los límites que yo puedo aguantar” sino en la entrega personal a los demás para hacerles felices incluso a pesar de mi sufrimiento; buscar siempre la verdad para tratar de ajustar las respuestas personales a verdad y no a la comodidad.

El principio de validez de la unión del amor es el que lleva a la fidelidad, a la felicidad, a través del camino del sacrificio necesario que se haya de hacer para que las personas amadas sean auténticamente felices. Para ello el “yo” no es lo principal, lo principal es siempre la “otra” persona.

En la línea de los poetas viene Pedro Salinas a recordarnos que la razón de amor no está en el recuerdo de un destello ni del dónde ni de qué manera sucedió: “Si quieres recordarlo no sirve el recordar. Sólo vale vivir de cara hacia ese dónde, queriéndolo, buscándolo”.

14 mayo, 2014

Calurosa acogida

Filed under: Educación — Etiquetas: , , , , — albayalde @ 8:29 am

José Luis Font Nogués

Publicado en la revista digital “¡Qué familia!”

http://quefamilia.es/category/acordes-educativos/

Hay personas que saben expresar estos sentimientos en diversas facetas del arte; así Mendelssohn escribió ocho cuadernos con cuarenta y ocho partituras tituladas “Romanzas sin palabras” (Ver la interpretación de esta romanza en el vídeo situado en la barra lateral). En algún libro que las recoge leí que su op. 19 nº 4 es calificada como “Calurosa acogida”. Efectivamente, esa música expresa un ánimo exaltado que puede identificarse con el sobresalto animoso de un encuentro, se abre la casa y hay júbilo al ver a la persona que ha llegado, pero la música pasa a ser luego más lenta como queriendo expresar el intimismo de una conversación que acerca a las dos personas, se dice y se vuelve a decir un “¡cómo estás?”, “es una suerte tenerte aquí”… de nuevo una alegría, un remanso de paz y al final un nuevo júbilo que recapitula de modo más sereno la exultación del primer encuentro.

Sin duda, la belleza de la referida música de Mendelssohn nos trae al pensamiento nuestro trato con quienes nos encontramos a diario: ¿acogedor?, ¿hosco?, ¿profundo?, ¿superficial?, ¿respetuoso?, ¿indiferente?, ¿amable?, ¿servicial?, ¿exigente?…

Es un lujo contemplar el amanecer diario y poder disfrutar de nuestro primer encuentro con la naturaleza. El sol se alza. Aparecen en nuestro horizonte la primeras personas que nos traen el regalo de hoy: una sonrisa, un buen deseo, una buena tarea, o quizá alguna incompresión. Avanza la jornada con intensidad, y con ella el cansancio, nuestros encuentros con los otros nos enriquece: una solución a un problema es un reto positivo para aprender, una ayuda no nos disminuye en nuestra estatura sino que nos levanta de la tierra pues algo imprevisto ha hecho esforzarnos por ofrecer lo mejor de nuestro interior.

Pero la música también está compuesta por silencios. Los silencios dicen cosas y es necesario guardarlos. Callamos y se nota que aprobamos, alabamos, reñimos o no estamos de acuerdo. Un silencio ofrece perdón, da la palabra, escucha a la otra persona, deja pasar algo que nos parece inconveniente, une o distancia.

Anochece. Contento apago la luz y contemplo las estrellas. Con palabras o sin palabras, el día es una Romanza al mundo amado, a las personas amadas, a todo y a  todos en este mundo globalizado.

8 noviembre, 2013

La firmeza necesaria en el educador

Filed under: Pautas educativas de Andrés Manjón — Etiquetas: — albayalde @ 11:58 am

Se refiere Andrés Manjón a la firmeza que ha de ejercitar el maestro al encargarse de un grupo de alumnos a los que no conoce. Parte del supuesto del buen hacer y de los conocimientos del maestro, pero también de las tendencias que emergen en los alumnos para investigar quién es su maestro y establecer unas posiciones adecuadas para ellos enfocadas a la defensa o, incluso al ataque. Escribe Andrés Manjón:

“El maestro necesita la virtud de la firmeza al principio, pues al presentarse por primera vez en clase, los alumnos le han de estudiar, sondear, tantear para ver de qué pie cojea, y por aquel flaco probarle y sobreponerse. Sea, pues, firme, sereno y precavido para triunfar en tales astucias y ensayos de rebelión”.

Puede dar la impresión de ser D. Andrés un hombre apacible y amable por aquella idea de pretender educar mediante el juego, pero no por ello es ingenuo: conoce bien el miedo del profesor que se enfrenta a un grupo de alumnos a los que no conoce y también conoce las estrategias –no mal intencionadas por lo general- de ese grupo de alumnos que no quiere ser dominado por un experto mayor.

Pero el maestro, profesor o educador, no necesita imponerse de alguna forma, sino mostrar las reglas del juego para lo que les reúne a todos: “Necesita firmeza después, para continuar, sostener y hacer cumplir todo lo dispuesto y ordenado, ya para la disciplina, ya para el estudio de los discípulos”. La firmeza es para tres fines: continuar, sostener y hacer cumplir.
Firmeza para continuar, porque los objetivos educativos se han de llevar a cabo; de nada serviría reunir a unos alumnos para no conseguir lo que se pretende conforme a sus edades o pautas educativas adecuadamente establecidas. Ese continuar requiere un ritmo diario que estará programado por el maestro, de forma cuadriculada y detallada en un documento escrito, aunque flexible y natural en el modo de actuar.

Firmeza para sostener, porque los alumnos necesitan ser llevados continuamente, animados en una ilusión llena de alegre anhelo por descubrir esas metas educativas de conocimientos o de actitudes en busca de su bien personal y del bien del marco social que le rodea. Los alumnos no progresarán sin el ánimo, sin el sostenimiento de la voluntad que ha de lograr esfuerzos por el saber y por la buena conducta.

Firmeza para hacer cumplir, porque no se educa mostrando una idea sino llevándola a la práctica; es conocida la expresión “la letra con sangre entra”, que no se refiere a nada hiriente ni coercitivo, sino a lograr una meta a través del esfuerzo que hay que empeñar para lograrla. Así, el alumno no aprenderá la ciencia ni la correcta manera de comportarse si no realiza actos que le cuesten; para eso está el maestro que “hace cumplir”, mejor con entusiasmo que con severidad.

Esta firmeza lleva incorporadas algunas actitudes en el educador. La firmeza es constancia o, en un grado más alto, perseverancia. La constancia parece que se aplica a una repetición desagradable y la perseverancia habla más de un empeño amoroso, que es lo que debe distinguir al maestro; el maestro ha de hacer todo amablemente, con gran respeto y con una entrega total y perenne a la persona que se educa.

(cfr. Manjón, Andrés. El Maestro mirando hacia dentro. Imprenta de las Escuelas del Ave María. Granada 1996, página 107)

5 julio, 2013

Michael Nyman y Bach en Granada (Festival Internacional de Música y Danza 2013)

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Salvador Sánchez Muñoz

(Artículo publicado en la revista "Festival 2013", COPE nº 16, Granada, junio de 2013)

Es ya actual el nuevo encuentro de Granada con el tradicional Festival Internacional de Música y Danza que nos hace gozar de buena música y nos ofrece la oportunidad de familiarizarnos con compositores y artistas más desconocidos. Nuestra tierra, llena de motivos artísticos sensibles, es capaz de valorar las distintas muestras musicales que aquí se dan cita anual.

El Patio de los Arrayanes acogerá en la noche del 24 de junio a Michael Nyman, conocido compositor  de la banda musical de la película El piano, aunque no suficientemente admirado por el amplio espectro musical al que ha dedicado su vida. Se nos ha anunciado en la programación del Centro Nacional de Difusión Musical, en coproducción con el Festival, que nos va a ofrecer un recital que es “un diálogo directo y sin intermediarios con Bach”, algo así como “un amistoso ajuste de cuentas y un acercamiento al gran Johann Sebastian Bach”, ¿qué hay detrás de esa advertencia?

Revista "Festival 2013", COPE, nº 16, Granada junio 2013   Artículo de Salvador Sánchez Muñoz, pag 1   IMAG0156   Artículko de Salvador Sánchez Muñoz, pag 3

Michael Nyman (Stratford, Londres, 1944) es un experto músico que se destaca en las vertientes de la crítica musical, la composición y la musicología, aunque también experimenta el arte plástico fotográfico e instalaciones. A Nyman le interesa todo el arte y de todo tiempo, aunque no es inactivo, él investiga la música, habla con compositores actuales y colabora con todos, estudia las partituras del pasado e innova añadiendo a la música tradicional nuevos tiempos, lentas transformaciones, nuevos instrumentos, la reiteración de frases musicales y otras iniciativas que están a su alcance. Algunos de los procesos musicales de Nyman entroncan con el planteamiento del minimalismo experimental de los años 50 y 60 de cuestionarse los límites de las formas en las que contar el tiempo en la música, empezando a utilizar ciclos que no son razonables en la concepción clásica de la duración de una frase o de un movimiento. Así mismo hallamos en muchas de sus composiciones una presencia fortísima del barroco que es el ámbito de especialización del Nyman musicólogo.

En la obra de Nyman se puede ver claramente esta faceta de musicólogo en su constante referencia a músicas de diferentes periodos de la historia, que conoce muy bien. Desde música del Siglo XVI y XVII inglés que son bastantes desconocidas para el resto de Europa, hasta las más recientes y conocidas e incluso músicas no centro-europeas ya que estudió etnomusicología en Rumanía cuando era joven y siempre le ha fascinado aprender técnicas de composición de otros países y otras culturas.

Buen conocedor por tanto de la música tradicional, Nyman desarrolla la corriente musical minimalista iniciada en la década posterior a 1960 y basada en una repetición sistemática con motivos aleatorios y  la mínima cantidad de elementos sonoros. Es la música creada –entre otros- por Philip Glass, Young, Hobbs, White o  Cardew, aunque sólo el primero de ellos encabeza la serie de cierto prestigio.

Para entender a un compositor es necesario oír su obra y atender a lo que nos quiere comunicar. A Michael Nyman podemos conocerlo fácilmente por la música que compuso para la película El piano, aunque pueda ser lo menos significativo de su obra creadora. Cabe reflexionar que en gran medida su creación musical de bandas sonoras para el cine, que tanto han llegado al gran público, o la línea más popular de sus últimos discos han formado un “muro” que en muchos casos hace que no se relacione al compositor con su producción experimental, que es una de sus facetas compositivas más interesantes e ingeniosas.

Nyman es pianista, escribe conciertos, música de cámara, óperas y tiene su propia banda llamada Michael Nyman Band; utiliza con frecuencia la música barroca como fuente de inspiración porque la conoció bien en el King’s College de Londres siguiendo al experto académico Thurston Dart y este aspecto lo luce en su álbum Mozart 252 encargado por la BBC para conmemorar el 250 aniversario de éste genio de la música; entre sus obras experimentales de minimalismo está la que tiene por título 1/100que realiza con la técnica de acordes barrocos ralantizadosy se encuentra publicado en el disco Decay Musiceditado en 1976 por Obscure Records, la discográfica creada por Brian Eno; ha compuesto bandas sonoras para películas como Gattaca, Ravenous y The End of the Affair, aunque su popularidad ha sido máxima con la ya referida banda sonora de la película El piano, Palma de Oro del Festival de Cannes (1993), banda sonora ganadora en el Premio del Instituto de Cine Australiano (1993)  y también en el Premio de la Asociación de Críticos de Cine de Chicago (1994). Y no se limita Nyman en su creación artística, ¿por qué no introducir sonido de motor como hace en Dance of the engines?

Junto con sus partituras, también conocemos a Nyman por su tratado de investigación y propuestas musicales que escribió en 1974 sobre la música experimental bajo el título Experimental Music: Cage and Beyond. El libro comienza a escribirlo hacia 1965 como resultado de su trabajo como crítico musical, trabajando con músicos de todo el mundo; posteriormente se revisa en 1999 y es publicado en español en 2006 por la Universidad de Gerona. Hoy nos interesa especialmente en Granada por ser un estudio de la influencia que ejerce John Cage -discípulo de Schoenbergy experto en música aleatoria- en los compositores de música clásica.

Tras asomarnos a Nyman cabe preguntarse qué música hace Nyman. Podemos aproximarnos a través de la obra titulada 4’33’’de su compositor investigado John Cage, obra en tres movimientos que son interpretados sin tocar ninguna nota, o creaciones para pianos preparado cuyos sonidos se alteran colocando objetos (preparaciones) sobre o entre sus cuerdas, en los macillos o en los apagadores. Pero Nyman es perfecto conocedor de la música clásica barroca y realiza reinterpretaciones de elementos musicales del pasado –Waltz o In Rai Don Giovanni– donde va superponiendo paulatinamente diversas capas musicales. Y Michael Nyman no se detiene, avanza en It Could Be A Song, It Could Be A Beat, donde junto a la propia voz de Nyman está también la de Brian Enocon, ahora las capas musicales son formadas por la repetición de palabras.

En nuestro Festival granadino atenderemos a Nyman que nos habla de Bach, ¿qué nos dirá de Bach? El Centro Nacional de Difusión Musical nos comunica que Nyman es un músico que “ama a Charlie Parker, a Tito Puente y a Gorecki, que sabe lo que es componer para casi todo, de la ópera al cine pasando por el piano o el cuarteto de cuerda, un icono discutido y admirado –y que, por cierto, sabe mucho, muchísimo de música–” y nos avisa que no nos dejará indiferentes en su acercamiento al gran Johann Sebastian Bach. Nos queda oírle.

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