El arte de educar

mayo 15, 2009

Los padres de la Economía

Filed under: Jornada Interdisciplinar del Neoclasicismo — albayalde @ 8:28 pm

Óscar Fernández-Baca Cordón

Pulsar para ver presentación ppt: Los padres de la economia_Oscar Fernandez-Baca

Es muy incierta la fecha de inicio del capitalismo. Algunos economistas entienden que el capitalismo comenzó en la baja edad media, hacia los siglos XIII o XIV. Otros consideran que se inicio al final de la Edad Media, alrededor del siglo XVI. Una gran mayoría considera que una característica esencial del capitalismo es la producción industrial en grandes cantidades, por lo que solo consideran capitalista al sistema que surgió en Inglaterra tras el invento de la máquina de vapor y la industrialización, en el siglo XVIII.

El capitalismo se basa en un conjunto de mercados donde se compran y venden bienes y servicios a un precio determinado, de manera libre y sin intervención alguna de los poderes públicos.

Cuando hablamos de mercado lo hacemos de una institución donde se compran y venden bienes y servicios al precio que establece la fuerza de la oferta y la demanda. Para esta corriente de pensamiento económico, cuanto mas libre sean estas relaciones mejor funcionara el sistema.

Así pues, la característica principal de este sistema es la existencia de una mano invisible que regulara el mercado, el papel preponderante de la libre iniciativa empresarial y la libertad de contratación. Otra posible definición, por tanto, sería decir que el capitalismo es el sistema económico en el que la economía de libre mercado es dominante.

Al margen de los aspectos eminentemente positivos de este sistema, también existen importantes fallos. La economía de libre mercado ha demostrado históricamente que no tiene una capacidad de autorregularse como sostenía Adam Smith. 

La dinámica económica sin intervención alguna puede provocar daños y perjuicios a toda la sociedad en general:

-Puede provocar daños al medio ambiente ya que una industria puede tener un proceso productivo muy eficiente, ¿pero a que coste? Esta industria puede estar contaminando un río o el aire de una ciudad, si no existe un organismo que regule tales acciones, se estaría perjudicando a la naturaleza y a la sociedad.

-A la estructura social: Sobre la base del capitalismo puro solo las personas que participasen activamente en la economía tendrían acceso al bienestar que esta proporciona. Se dejaría de lado, entonces, a todas aquellas personas incapaces de participar de la actividad productiva como ancianos o enfermos, estos serian expulsados por el propio sistema.

De igual manera, si no existiera una regulación de las relaciones laborales, el empresario, aprovechándose de su superioridad frente al trabajador podría mantener a estos en unas malas condiciones laborales, pagándoles menos y obligándolos a trabajar más. En este sentido el sistema económico crearía una dinámica en que los ricos serian cada vez más ricos mientras que los pobres cada vez más pobres.

Tras esta breve introducción al capitalismo, vamos a profundizar en quienes son los precursores de esta sistema económico. Aunque Adam Smith es considerado por la mayor parte de los economistas como el padre de la economía, por su ingente aportación a esta materia, existen también otros autores que han enriquecido el acervo cultural de nuestra ciencia y con los que la historia puede ser, en ocasiones, injusta, así, otros economistas que podrían haber sustentado este reconocimiento son: Ricardo Cantillon, David Ricardo y John Stuart Mill.

Adam Smith publico en 1776, La Riqueza de las naciones, que es considerado el origen de la economía como ciencia. Unos de los principales objetivos de Adam Smith fueron la denuncia de las ideas mercantilistas restrictivas de la libre competencia que estaban aún muy extendidas en su época. Para Adam Smith, el Estado debía abstenerse de intervenir en la economía ya que si los hombres actuaban libremente en la búsqueda de su propio interés, había una mano invisible que convertía sus esfuerzos en beneficios para todos. Sobre este asunto hablará más detenidamente mi compañero en la siguiente ponencia.

Existe un pequeño grupo de economistas, no menos importantes, que estiman que el titulo de padre de la economía debía corresponderle a Ricardo Cantillon. Muy poco se conoce de la vida de este irlandés con apellido español; incluso se duda de su fecha de nacimiento situada entre 1680 y 1690, en el condado de Kerry. De vida azarosa, aún está por determinar si realmente murió violentamente en 1734 tal y como nos presenta la historia.

Su obra mas importante Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, podría considerarse como el primer tratado de Economía escrito. Fue publicado en 1755, pero si, como al parecer, Cantillón desapareció en 1734, debió haber sido escrito bien por esa fecha o bien antes. Economistas como Adam Smith, David Ricardo, es posible que Malthus o Quesnay podrían haber sido receptores del material de Cantillón para adaptarlo a sus propias aportaciones Esta se compones de unos libros de escaso grosor (no más de 100 páginas), en las que Cantillón va configurando un tratado de Economía al estilo de los manuales modernos. Con rigor y criterio se dedica a analizar aspectos como concebir que la producción de riqueza nacional se debe a dos factores: tierra y trabajo. Es el primer economista en desarrollar esta idea. Cuanto más producto natural tenga una economía nacional, más personas podrán mantener, pues el hombre vive del consumo de la materia, no del valor creado en el trabajo.

Planteó el problema del riesgo y la incertidumbre inherentes a la actividad empresarial desde sus inicios. Para él sólo cuentan dos clases: la de los independientes, grandes propietarios, o la de los dependientes que se dividen a su vez en empresarios y asalariados. Los empresarios reciben un salario inseguro (no conocen pues con seguridad los beneficios que puede aportarle su negocio), los otros, un salario seguro.

El rol del empresario es ser algo así como catalizador de las fuerzas económicas. En ese punto de condensación se daría un proceso cíclico en que se condicionarían mutuamente los ingresos, los rendimientos y los costes. El empresario, como individuo motor de ese ciclo, deberá asumir riesgos en su tarea de suministrar a la demanda: el empresario es la persona que se compromete en el negocio sin certidumbre sobre el beneficio que puede derivar de su empresa. Pero Cantillon no incluye todavía la idea del empresario como alguien innovador, como haría Schumpeter.

El primero en llamar la atención sobre este personaje fue William Stanley Jevons, aunque uno de los principales problemas fue que Cantillon tenía influencias francesas, y en el tiempo en que se redescubrió su trabajo Inglaterra era la primera potencia continental en todos los aspectos. No convenía hacerle mala publicidad al hombre de cuyo trabajo estaba basada toda la ideología inglesa de la época: el escocés Adam Smith. No obstante, William Stanley Jevons reconoce a Cantillón, como el verdadero padre de la Economía

El tratado de Cantillon, Ensayo sobre la naturaleza del comercio en general, es considerada una de las obras capitales del siglo XVIII, entre las que también se encuentran, Una investigación sobre los principios de la economía política, de Sir James Stuart Mill, padre de John Stuart Mill, del que hablaremos mas tarde, y La Riqueza de las naciones, de Adam Smith.

David Ricardo Rubén, nació el 18 de abril de 1772 y murió el 11 de septiembre de 1823 a los 51 años. Fue economista inglés, miembro de la corriente de pensamiento clásica, nació y falleció en Londres, hombre de negocios y especulador exitoso.

David Ricardo era el tercero de diecisiete hijos de una familia sefardí judía que emigró de Holanda a Inglaterra antes de su nacimiento. Empezó a trabajar a los catorce años, en la London Stock Exchange (Bolsa de Londres), como empleado de su padre. En 1793 se casó fuera de la fe judía y las relaciones con su familia se volvieron más tirantes, por lo que Ricardo decidió establecerse por su cuenta. Especializado en la negociación de valores públicos, prosperó bastante rápido y para 1815 había amasado una fortuna considerable.
Después de haber adquirido su fortuna en la Bolsa de Londres, se convirtió en terrateniente. James Stuart Mill convenció a Ricardo para que participase en la vida política a fin de educar al Parlamento en materia económica. En 1819 fue elegido miembro del Parlamento; retuvo el cargo hasta su muerte. En la Cámara de los Comunes sus opiniones gozaban de autoridad, y se ha dicho de él que fue el primero en educar a la Cámara en el análisis económico. Se retiró de los negocios lo que le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven.
Fue su amigo James Mill el que, consciente del valor intelectual de Ricardo, le animó a poner por escrito su concepción teórica del sistema económico, en la época en que ya se había retirado al campo a cultivar sus aficiones. Fue así como surgieron los Principios de economía política y tributación (1817), una obra breve que contiene la formulación más sistemática y coherente del pensamiento económico clásico, en el prefacio afirma que “el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la distribución”, con este fin desarrollo numerosas teorías.
Era partidario de políticas económicas que impulsaran el crecimiento económico a base de garantizar a los capitalistas altos márgenes de beneficio, de manera que vino a teorizar el proceso de la revolución industrial británica.
La teoría de Ley de hierro de los salarios, también conocida como ley de bronce de los salarios, se sostiene sobre la base de que los salarios no podían -ni debían- elevarse sobre el nivel de la mera subsistencia. Cualquier incremento en los salarios sobre este nivel llevará a un incremento de la población, y entonces el aumento de la competencia por obtener un empleo hará que los salarios se reduzcan de nuevo a ese mínimo.
La obra de Ricardo destaca por su razonamiento abstracto, simplificando la realidad hasta definir un modelo teórico que dé cuenta del funcionamiento esencial del sistema económico; se le considera, por ello, el padre de la teoría económica y el primer economista profesional.
John Stuart Mill nació en 1806 en Aviñon (Francia). Hijo del también economista James Mill, fue educado de forma exclusiva por éste según los estrictos principios del Emilio de Rousseau. Dotado de una inteligencia extraordinaria, a los diez años estaba versado en griego y latín y poseía un exhaustivo conocimiento de los clásicos. A los trece años su padre le introdujo en los principios de la lógica y de la economía política, centrándose en este ámbito en la obra de Adam Smith y David Ricardo, íntimo amigo suyo.
En 1823, con solo 17 años, ingresó en la Compañía de las Indias Orientales, donde llegaría a ocupar el cargo de jefe de la Oficina para las Relaciones con los Estados Indios. Actúo políticamente en defensa de la causa abolicionista durante la guerra civil estadounidense, desde 1865 y durante tres años ocupó un escaño en la Cámara de los Comunes, donde sería objeto constante de polémica a causa de su decidido apoyo a las medidas a favor de las clases menos privilegiadas y de la igualdad de derechos para la mujer.
Sus primeros escritos aparecieron publicados en las páginas de los principales periódicos, y se ocuparon fundamentalmente de la defensa de la libre expresión.
En su papel como economista, Mill fue considerado históricamente como un representante tardío de la escuela clásica inglesa. Su obra principal en el campo de la economía política apareció en 1848 bajo el título de Principles of Political Economy (Principios de economía política), en los que cabe distinguir tres partes diferenciadas.
En la primera, Mill elaboró un completo análisis del proceso de formación de los salarios que entendió determinado por la interacción entre la oferta de trabajo y de la demanda del mismo en forma de fondo de salarios. En el campo de la economía internacional se le debe la introducción del término «relación real de intercambio».
En la segunda parte se ocupó de cuestiones de estática y dinámica y expuso su idea de una evolución hacia el estancamiento de la totalidad del sistema capitalista a causa de una tendencia irreversible a la reducción de los beneficios, concepto que sería recuperado por Marx.
La tercera parte es la que mejor refleja su talante reformista y trata de las medidas necesarias para favorecer una más justa distribución de la renta, entre las que Mill propuso la limitación de la herencia, la cooperación obrera e interterritorial y la promoción de la pequeña propiedad campesina.

About these ads

El tema WordPress Classic. Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

A %d blogueros les gusta esto: